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lunes, 19 de agosto de 2013

HABILIDADES VERSUS TITULACIONES o La Pirámide del Mercado Laboral

HABILIDADES VERSUS TITULACIONES, o 
La Pirámide del Mercado laboral


Y ya está saltando la liebre en los países civilizados. La carrera de ratas de ganar plata para comprarse titulaciones - maestrías, diplomaturas y otros - que sirvan para ganar más plata empieza a derrumbarse como lo haría cualquier Pirámide Financiera que se respete. La diferencia con lo financiero de corto plazo, por supuesto, es que es una Pirámide de Mediano plazo, y tan Global como la del burbujeante mercado inmobiliario. La Fundación Bill y Melinda Gates alerta sobre el fenómeno que está ocurriendo en el mercado laboral (Ver el link:  http://www.xarxatic.com/habilidades-vs-titulaciones/):

Papeles versus realidades

El reino del papel que certifica habilidades está entrando en una crisis completamente análoga a la de los papeles que representan deuda hipotecaria, y exactamente por las mismas razones: Cuando la burbuja inmobiliaria reventó en los Estados Unidos y arrastró consigo a medio mundo, fue porque lo que el papel mostraba contrastado con la realidad resultaba ser penosamente distante. Digamos que si el papel marcaba un millón lo real era 100,000. Claro que el problema le terminó cayendo a los tenedores de papeles, que no consiguieron encajárselos a otros, y debidoen buena cuenta a que esos otros no aceptaron que se los encajaran, vulgo, no los compraron. Y algo análogo podría ocurrir en el mercado del empleo.

Si la certificación que se anuncia en los papeles no se corresponde con las habilidades reales de los postulantes a los diversos empleos, ello - como es lo más natural - se reflejará en los estándares de productividad de las empresas y en la alta rotación de empleos, con los costos consiguientes para las empresas y el público.   

La lógica del empleo

Despojada de los elementos ideológicos que suelen rodearla, la lógica del empleo es simple en su concepto, por más compleja que sea su aplicación: Ceteris paribus, se trata de empatar los requerimientos de un determinado puesto de trabajo - es decir un set de tareas determinado con mayor o menor precisión en condiciones predeterminadas - con las habilidades que las personas presentan y que se proyectan a su más óptimo cumplimiento. Es decir, tenemos dos listas frente a frente (REQUERIMIENTOS VERSUS HABILIDADES), y donde hallemos mayor número de empates R - H, pues ahí encontraremos a nuestro cuerpo caliente útil para llenar el puesto requerido, y por ende, gracias a la racionalidad del sistema - base fundamental del sistema capitalista y de hecho de cualquier sistema - se obtendrían mayores y mejores utilidades, que de eso se trata la lógica del asunto. 

Que la lógica ceteris paribus sea fácil de entender no quiere decir que la tarea sea fácil, como sabe todo gerente de personal con medio dedo de frente. Un primer factor esencial para empatar el máximo set de H´s a los R´s, es la compensación ofrecida por la empresa para ello, es decir los sueldos, salarios y demás beneficios diseñados para atraer a los mejores para el puesto. La tendencia a minimizar costos hace por lo general que se busque el máximo de rentabilidad con el mínimo desembolso, y esto indudablemente afecta la calidad del servicio ofrecido a la empresa, y a la larga sus ventas y utilidades. Esto, por supuesto, es relativo a la elasticidad de la demanda del producto / servicio que se vende.

En pocas palabras, no se puede esperar que alguien que gana una miseria ofrezca un superservicio, eso es de ilusos. Y esto es más válido conforme los productos o servicios son de demanda más inelástica. Y más agudo cuando hablamos de servicios en vez de productos. El servicio - la presencia del ser humano que hace cosas reputadas como reembolsables - es uno de los grandes problemas filosóficos de la ciencia económica porque como no es igual que un producto no puede ser tratado igual, aunque sea esto lo que pasa, básicamente por pereza mental.

Cholo Barato

Por el otro lado (el del mercado de factores), como la necesidad tiene cara de hereje, hallaremos mucha gente dispuesta a trabajar por poco, esta Ley de Bronce se cumple más notablemente en los mercados laborales oligopólicos, donde la Oferta tiende a estrecharse progresivamente. Esto se compensa  (o eso se dice) con la Libre Concurrencia y la Libre Competencia, lo que es verdad solo en sentido general, porque las pequeñas y medianas Empresas no tienen  las mismas ventajas que las grandes.

En el Perú la actividad económica preponderante y que genera la mayor cantidad de ingresos es la minera, aunque en fuerte dependencia con los precios determinados en los mercados internacionales. Pero la mayoría de los empleos en el Perú no los genera la Minería, en realidad genera poquísimos. Es la actividad agrícola la que genera empleos, y es ahí donde deberían centrarse los esfuerzos de cambio en la matriz productiva, aprovechando para ello los ingresos mineros, lo que es cosa de sentido común y esto es lo que en realidad significa guardar pan para mayo. Porque el único sector donde se pagan sueldos y salarios interesantes es el minero, dado el alto nivel de utilidades, que determina a la vez que ahí se concentre la tecnología de punta, en donde los "mejor preparados" tienen ventaja.

El sector servicios, en cambio, es donde se concentra en la realidad más de la mitad de toda la Población Económicamente Activa (PEA), y su principal tecnología de punta es el empleo masivo del "cholo barato". Por ello en el Perú la Burbuja de Títulos añade candela a este sector que es tradicionalmente donde existe la mayor competencia y los menores salarios, y deja casi sin tocar los sectores que requieren Tecnología de Punta en serio. 

Rentabilidad Social

Hasta donde entonces puede ser verdad que se trata de darle valor agregado a la oferta laboral. Aparentemente y más bien encontramos que el pago que se realiza a Universidades y otros centros educativos se hace básicamente a través del sistema financiero, el único verdadero ganancioso de este esquema, donde el ejemplo más interesante por lo cercano es Chile, tanto por las tasas de depósitos y utilidades generados por la Educación como por las protestas de estudiantes, profesores y padres de familia que han hecho puré a la derecha chilena y amenazan las utilidades de ésta.

Rentabilidad Individual

Si miramos el asunto desde la oferta de empleo, hay una ley de rendimiento decreciente en la inversión que se necesita hacer para poder ubicarse en el mercado de trabajo con cierta solvencia. Sería sumamente interesante que alguien se ocupara de investigar cuánto le cuesta en el Perú a una persona alcanzar un determinado status laboral, y qué rentabilidad ofrece, es decir cuál es la TIR y la VAN de esta actividad, a ver si es cierto eso que nos cuentan que "el que estudia triunfa". Pero dejemos estas provocadoras ideas y miremos el asunto un poco más como quisiera Bill Gates, el cual ve que hay muy poca correlación y consistencia entre lo que el papel mostrado por un postulante a un puesto dice, y la habilidad que debe cumplimentar.

Es decir, que la titulación no solamente no garantiza la existencia de determinadas habilidades en el postulante, sino que más bien parece arrojar una cortina de humo sobre éstas.    

Crisis del sistema de educación formal

El sistema de educación formal ya no está al día con los requerimientos de las empresas ni de la sociedad, debido básicamente a que sus currículas son obsoletas, sus métodos vetustos y guiados por la tradición, sus precios altos y sus utilidades artificialmente elevadas dados los bajos costos de las carreras que ofrece, la sobreexplotación de los profesores y el sistema feudal aplicado a su organización. Los sistemas de evaluación se debaten entre lo obsoleto y lo inútil, y no pueden por ende predecir con un mínimo de probabilidad el desempeño futuro de sus egresados. Toda publicidad respecto a los "Tigres" o "Monstruos" es nada más que eso, publicidad para hacer impresión en las mentes juveniles a fin de que saliven y se inscriban en la institución de moda. La educación formal se limita a impartir conocimientos sin cuidarse de su relevancia, pero eso lo hacen también los libros, la experiencia laboral y la autoeducación. Se abren maestrías y diplomados sin tener profesionales idóneos para dictarlas, basando la venta únicamente en el prestigio de la Institución, y así es como surge una burbuja precisamente, cuando no hay correlación entre las capacidades y habilidades requeridas en el empleo, y el certificado que acredita que se poseen.

El callejón sin salida de la empresa

No hace mucho se dio al aire la noticia de que los empleadores en el Perú se fijaban básicamente en la pertenencia a dos o tres universidades de prestigio, lo que no es nada raro, tiene una lógica. Pero también se detectó que había un sesgo muy importante en el aspecto étnico del postulante a un puesto, prefiriéndose los de procedencia criolla antes que los de procedencia andina. Analicemos esto con frialdad y sin moralinos gritos en el cielo.

Obviamente la empresa trata de ganar plata y elevar sus utilidades, y todo el mundo sabe que es a través del mercado laboral por donde se produce movilidad social, pues la habilidad y la capacidad no tienen correlación con la etnia. Y el que se entere más rápido de ello tendrá ventaja sobre aquél que no, ganará más plata, y ese darwinismo empresarial estará detrás de toda política de equidad social. Y si esto es así ¿Por qué no ocurre en el Perú que la empresa sea entonces un igualador social, como en cualquier otra parte del mundo? Pues suena obvio, porque la distinción social no está en relación con la etnia sino con la plata, y más bien la etnia sirve para disfrazar un feroz clasismo instalado en la lógica de la sociedad.

Vale decir que puedes ser completamente antirracista en tu pensamiento y no tener sino criollos en planilla porque solamente ellos cuentan con la formación necesaria para cubrir los puestos. Y será una elección racional. Si en el Perú los que obtienen educación adecuada pertenecen a un determinado grupo étnico, pues resulta lógico buscar en él. Pero como no es de buen tono ni políticamente correcto decir que así es como haces, pues harás la finta y  dirás que no aunque en la práctica sí lo hagas. Claro que es una lógica perversa, pero lógica al fin y al cabo, considerando que los empleadores no son románticos buscadores de la igualdad social, sino prácticos emprendedores y empresarios que tratan de colocar productos y servicios y para eso necesitan "the right man (or woman in this times) in the right place". 

Qué hacer contra El Arte de Hacer la Finta

Lo que la Fundación Bill y Melinda Gates plantean es alentar a las empresas a que dejen de lado el tema de la papelería y se concentren en formas de selección de personal basadas en competencias y habilidades. Dado que la Educación Formal y sus rigideces dejan fuera a la mayoría - entre los que pasan por ella y los que nunca llegan a ella, los NINI -, parece lógico abrir la cancha y mirar fuera del limitado campo de los que consiguen pagar el cupo, y que en realidad han aprendido a cabalidad una habilidad que por desgracia forma parte fundamental de nuestro currículum oculto, y que suele pasmar nuestra capacidad empresarial y aumentar los costos de transacción: EL ARTE DE HACER LA FINTA. 

Estas ideas propenden en consecuencia a incrementar el universo de mentes involucradas en la sociedad, el mercado y la economía en general. Nos viene a la mente lo que los gurús del crecimiento asiáticos señalan en todo idioma: Asia crece porque involucra a su gente. Es obvio que si encuentras un Einstein en un millón de jóvenes, podrías encontrar dos en dos millones. Pero no hallarás ninguno si te limitas a cien mil, que es en la práctica lo que ocurre. Ahora bien, quién se ocupa de ésto desde la Educación Formal, ese es el tema álgido en nuestra sociedad, porque como vemos, parece que ni la Asamblea Nacional de Rectores, ni el Ministerio de Educación, ni el de Cultura, ni nadie, se ocupa de ello.

Innovación + Educación 

Traduzco a castellano llano las propuestas de Bill Gates, esperando a ver si alguien les da bola:

1. Lo que cuenta a la hora de optar un trabajo es la habilidad, no el papel que dice que se tiene. En consecuencia, las gerencias de personal deben encontrar las habilidades contrastables y asumir el costo de contrastarlas. 

2. La posesión de determinadas habilidades cognitivas, según estudios, resulta cinco veces más efectiva que el título universitario, o inclusive que la experiencia. Y me lo creo, dado que es Bill Gates quien me lo cuenta.

3. El talento no tiene relación con la titulación. Se puede tener el talento requerido por la empresa y no poseer ni siquiera título universitario. Contrario sensu, puedes tener el título y no tener el talento. Por supuesto, y para ser justos, es posible tener el talento y además el título. Es evidente que el reto para la empresa será encontrar el talento, no el título que cualquier chimpancé puede encontrar. 

4. El problema de fondo es la cuestión de la titulación, es decir de la certificación de un set de determinadas habilidades. Es necesaria una reingeniería de todo el sistema de Educación Formal. Y parece que la única manera de llevarla a cabo será desde la empresa.

Colofón

El colofón es triste, y compartimos al efecto la reflexión de Gates:

¿Es lógico apostar por un modelo de habilidades frente a un modelo de titulaciones? 
¿Alguien cree posible que romper el modelo educativo actual, plagado de intereses poco educativos, sería fácil?


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jueves, 16 de febrero de 2012

INNOVACIÓN Y GENERACIÓN NINI: UN VIDEO TED

INNOVACIÓN Y 
GENERACIÓN NINI 

Uno de los problemas de la innovación en Educación es análogo al que Descartes detectaba para el Sentido Común: Que todos creen estar tan bien provistos de él que nadie siente que realmente le falte. No se dice así de dientes para afuera, sin embargo, pero en el fondo se cree que la Innovación siempre la tiene uno, nunca el resto. Parte del palo encebado que nos caracteriza, por supuesto, que se distingue cuando empezamos a pontificar y tratar de adaptar la realidad a nuestra subjetiva medida, en vez de tratar nosotros de adaptarnos a la objetiva realidad más amplia que nos rodea y nos supera.

Esto se distingue con enorme claridad cuando tratamos los problemas educativos en nuestro país, cosa que creemos exclusiva de educadores y especialistas - y muchas veces de los que por tener espacio periodístico creen saberlo todo-, que sabemos lo que al resto le conviene y aspiramos a ser Autoridades. La Autoridad es uno de los grandes enemigos de la Innovación en el planeamiento y trato de los problemas educativos. Los que padecen los problemas no son escuchados, porque "sabemos lo que les conviene". Hablamos de ellos, y sobre ellos, pero no con ellos, y si les consultamos es casi siempre un saludo a la bandera que hacemos con desgano, porque ya que le preguntamos a otros, hay que incluirlos a ellos. Llámesele estudiante o alumno, el común denominador es que el niño, niña, adolescente, joven es un paciente, no un agente.

Creo que a pocos en nuestro país se les ocurre que uno de los principales problemas educativos a los que hay que aplicar la capacidad de la Innovación es el aburrimiento de los alumnos. Pero parece obvio que hay que combatir su desgano y desmotivación. Así parece que se le ocurrió a Geofrey Mulgan allá en las Británicas Islas. Veamos el video y saquemos nuestras conclusiones.

Geoff Mulgan: A short intro to the Studio School | Video on TED.com

Un aspecto de la Innovación en este aspecto es ver qué requieren aquellos que proporcionan empleo a los alumnos egresados. La parte de los conocimientos tiene sentido en cuanto a ciertas habilidades cognitivas que los alumnos tienen que lograr (leer y comprender lo que se lee, escribir con sentido, etc.), pero lo que los empresarios y emprendedores parecen requerir más de los egresados del sistema es que posean ciertas habilidades no cognitivas, de carácter ético-moral-político, que a veces llamamos actitudes. Creo que están tratando de enfrentar desde su perspectiva el serio problema de la Generación NINI (Que NI estudia NI trabaja) con los estudiantes, no para ellos.

La principal pregunta que yo y muchísimos otros profesores hemos oído durante años de los alumnos más perspicaces - y que por cierto hemos sido incapaces de responder convincentemente - es para qué diablos sirve todo lo que enseñamos. Parece que proporcionar un contexto como el que las Escuelas-Estudio presentan orienta a los alumnos, y responde implícita y explícitamente a esa pregunta.

Además, la propuesta de Mulgan y las Escuelas-Estudio presenta lecciones interesantes: La Inclusión es absoluta, no tratan de seccionar por "méritos", como hacen los Colegios Mayores de nuestro país - pálido reflejo nacional de estas Escuelas-Estudio -, donde evaluar es tan fácilmente convertido en un proceso arbitrario. Que el 80 % de la currícula se ejecute en base a proyectos se parece bastante a lo que queremos hacer en los CETPROS, pero ellos no parecen tener empacho alguno en hacerlo en el equivalente de nuestra Secundaria. Tratan de reproducir la jornada laboral y las operaciones propias de los oficios y ocupaciones realmente existentes, y ello en coordinación con los emprendedores y empresarios de las localidades donde se ubican. Y en esto se parecen a lo que estamos haciendo en nuestro país con PROJOVEN.

Con el egregio Maestro Jirafales, Norte y Guía de la Educación en América Latina, me pregunto por qué razón, motivo o circunstancia nosotros tenemos descuartizado en Colegios Mayores, CETPROS y PROJOVEN lo que ellos juntan en las Escuelas-Estudio. Parece más directo, más económico y más práctico unirlo que tenerlo separado. Y además tiene una virtud mayor aún: Funciona. Tengo la sensación que esta experiencia podría hacernos repensar cómo enfrentamos la Educación para el Trabajo en función de esa generación NINI aún tan invisible.

No parece tan difícil aprender de esta experiencia. Algunos pasos se están dando en esa dirección en nuestro país. Aprender sin complejos de las experiencias exitosas, y a la vez sin calco ni copia, debería ser una de nuestras consignas. Y punto por el momento.

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LOS PELIGROS DEL MIEDO: UN VIDEO TED

En el marco de las conferencias TED, el escritor Michael Specter presenta The danger of science denial (Los peligros de negar la ciencia)  advierte de los riesgos del pensamiento mágico, del pasadismo, de la nostalgia y del Miedo. Es fácil constatar que vivimos con miedo, y más miedo tenemos cuanto menos sabemos, pues que la ignorancia alimenta el temor. Para defender nuestro Miedo tendemos a minimizar los argumentos en contra de éste y todo lo que se le oponga. Para ello recurrimos al arma de la negación. Tapar el sol con un dedo es una suerte de Deporte Nacional más popular que el Fútbol o el Vóley, y sería para sonreír un poco si no fuera porque como consecuencia tendemos a arrojar el bebé junto con el agua que empleamos para bañarlo. Veamos este Video para comentarlo.

Michael Specter: The danger of science denial | Video on TED.com

Lo interesante de la exposición es su claridad. No niega nada de los temores justificados de las gentes frente a las evidencias de lo que hacen las grandes empresas y los gobiernos. Ni duda en exigir los controles e intervenciones necesarias, por parte de la Sociedad, el Estado y la Opinión Pública. Pero a la vez advierte vigorosamente contra la seudociencia y la basura informativa, que por cierto van de la mano, como en nuestro país sabemos tan bien. La Ciencia no se diferencia del resto de conjuntos de conocimientos por ser un grupo de proposiciones - eso también lo son la religión, los mitos y la superstición - sino por su método de explicaciones y demostraciones, de testeo y construcción y reconstrucción constante; por el hecho de que sus certidumbres son siempre provisionales.

En consecuencia, las reservas que tienen las gentes sensatas frente a las vacunas, los riesgos de la Minería o los transgénicos están absoluta, total y completamente justificadas. Todos tienen el derecho ciudadano a manifestar sus preocupaciones, y el derecho a que esas preocupaciones y prevenciones sean levantadas de manera cierta, adecuada y convincente por las autoridades que son elegidas precisamente para estar advertidas de lo que ocurre. Y si estas observaciones no son levantadas como se debe, piña pues, el pueblo manda, y sanseacabó. Es obligación de los gobernantes gobernar para el pueblo, no del pueblo el acomodarse a los gobernantes. Los problemas deben enfrentarse con innovación, pero a la vez Specter advierte contra el riesgo de no considerar los límites concretos que ponen los hechos. A nadie se le ocurriría, por ejemplo, prohibir los sismos en nuestro país por Ley del Congreso. Algo semejante ocurre en referencia a los muy actuales temas de los Transgénicos y la evidente contaminación producida por la actividad  minera. Por supuesto, puede que los hechos no nos gusten, pero lo cierto es que los hechos tienen la mala costumbre de ser bastante más firmes que nuestras creencias. Y quiero hacer constar que estoy a favor de la moratoria de los Transgénicos, y que se alargue todo lo que sea necesario. Y así mismo de que las Empresas Mineras estén obligadas a tomar todas las precauciones necesarias contra la contaminación, así como que gasten en reponer el medio ambiente dañado. Pero la moratoria de los transgénicos o la contaminación minera no son temas científicos, sino políticos, sociales y económicos. No me opongo irracionalmente al eventual empleo de Transgénicos ni a la explotación minera, pero tampoco los apoyo incondicionalmente, como les encantaría poner las cosas a los extremistas de ambos lados. Pero es muy real que mientras no conozcamos más sobre Transgénicos y Minería, y no apreciemos debidamente los riesgos y ventajas de su aplicación en una economía como la peruana, que está en la obligación de defender su principal negocio, la exportación de productos orgánicos, simplemente no debemos ni aplicar Transgénicos ni dar carta blanca a las Mineras porque así lo demanden los poderosos intereses de las grandes empresas y sus felipillos de la prensa local. Pero a la vez no veo ninguna razón para no emplear eventual y sensatamente lo que nos puede ser útil. No creo que el polo sur sea menos frío que el norte porque sea el opuesto. Eso no es ciencia, será mas bien política, opinión, moral, ciudadanía, economía, incluso superstición o creencia mítica, pero ciencia, definitivamente no. Y por supuesto, el manifestar esto no es "estar a favor" ni de los Transgénicos ni de la Minería o sus empresas, como seguro dirá por ahí algún termocéfalo.

La evidencia que Specter encuentra de la epidemia del Miedo coincide con las preocupaciones de muchos respecto de la Educación. El Miedo recala en la Ignorancia, y así se convierte en una lacra. Una de las víctimas de esta epidemia es la Ciencia y su método, y se podría incluso especular que, de haber quienes formulen y ejecuten esta Campaña del Miedo - y no sea, como otros dicen, un resultado social espontáneo - pues una de sus fines sería excluir a las gentes del empleo de la lógica, la racionalidad, el sentido común, la sindéresis, la heurística, la ciencia y el método científico. No otra cosa significa que nuestro sistema educativo se haya especializado con los años en producir analfabetos funcionales, acientíficos y carentes de valores positivos. Y se entiende, porque mientras más brutos somos, somos más manipulables, e incluso somos felices de ser manipulados, lo que es infinitamente más conveniente para los impulsores de un neocolonialismo High-Tec. No creo que explícitamente nadie quiera eso, y por eso necesitamos con urgencia tener una Educación aunque sea mediocre. Punto por hoy.

viernes, 23 de septiembre de 2011

CONTRA LOS PARADIGMAS DE LA EDUCACIÓN PERUANA




CONTRA LOS PARADIGMAS DE LA EDUCACIÓN PERUANA


“¿Cómo es que, siendo tan inteligentes los niños, son tan estúpidos la mayor parte de los hombres? Debe ser fruto de la educación.” (Alejandro Dumas)

“Educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela.”
(Albert Einstein)

“Al término de mi mandato de cinco años quisiera haber hecho una gran revolución transformando la educación en el Perú” (Ollanta Humala, presidente de la república)




¿Revolución Educativa?

Parece que estamos en el contexto de una revolución Educativa y sabemos aún poco de ella. Ello puede ser una desventaja, pero también constituye una oportunidad. Se sabe que se necesita “revolucionar” la educación, es decir mover radicalmente sus paradigmas, y está en manos de las actuales autoridades educativas el qué hacer al respecto, los cómos, cuándos y dóndes. Hay bases para iniciarla, porque nunca se parte de cero, para bien o para mal, y hay ideas y situaciones que vienen dadas. La exigencia de resultados “aquí y ahora” que exhiben ciertos voceros y operadores políticos de la oposición en Educación como en muchos otros aspectos, pasa por alto y trata de disculpar frente a la ciudadanía la increíble complacencia con la que se ha tratado el tema en los últimos años, y el guante blanco reservado a los gobiernos anteriores, y negado a éste. Como no se pueden hacer las cosas antes de hacerlas, aún estamos en ese período indefinido de gobernar en que se trata de aprender a velocidad de crucero a mantener andando el aparato a la vez que se le transforma. Y este aprendizaje, como todo aprendizaje que se respete, toma tiempo.

Romper Paradigmas

Atrapados aún en la pre-modernidad educativa tendremos que saltar a la post-modernidad, o cuando menos intentarlo con solvencia. Los paradigmas educativos deletéreos suelen romperse de dos maneras: Una es parcialmente, introduciendo mayor o menor cantidad de cambios en algunos lugares, los que producen tensiones y tiranteces en un entorno de alta inercia, muchos cambios terminan eliminados si eran demasiado extraños a los paradigmas imperantes, o malamente adaptados a éstos, con lo que perdían su filo innovador. La Otra es el cambio de estructuras, intentado en nuestro país con la Reforma educativa de los 70, que siguió los avatares políticos de los cambios de gobierno, y se diluyó en parte frente a la contraofensiva conservadora, aunque dejó fuertemente instalados notables gérmenes de cambio en los que hoy nos apoyamos, como la educación inicial y la importancia de la educación productiva. Tal vez este gobierno consiga instalar nuevos gérmenes que resistan a las contrapresiones políticas, y que sobrevivan a los avatares del poder político. La lógica de la cuestión es donde se logran mayores cambios con menores esfuerzos y empleo de recursos.

Todo proceso de cambio es la resultante entre dos fuerzas: La inercia sistémica de la estructura a cambiar versus la potencia de la nueva estructura de cambio introducida. La resistencia de las estructuras establecidas pasma, retarda o relativiza los cambios, porque representa intereses, más o menos vigentes, en los que se han acomodado ciertos grupos. Por eso los cambios conllevan pisar callos y se necesita mucha audacia. Una política educativa sana ofrece alternativas al choque entre lo que es posible y lo que no lo es; así como entre lo que es moralmente necesario y la estructura legal que lo permite parcialmente o no lo permite. El liderazgo político es arriesgado, pues asume los riesgos del cambio. Y en una revolución educativa hay necesariamente cambios y riesgos.

La mejora de la Calidad de la Educación es un tema de alto riesgo, porque no es solo capacitar Docentes, crear nuevos y mejores materiales o una currícula mejor estructurada. De poco sirven los cambios si no poseen energía propia y no transforman su entorno. Su sostenibilidad se mide en cuánto consigue modificar la estructura anterior en la dirección prevista, y en cuánto consigue impermeabilizarse frente a la influencia negativa de la inercia institucional del entorno. Se ha lanzado un proceso de debate de la currícula nacional, y hay consenso alrededor de la necesidad de capacitar a los docentes, pero los diversos paradigmas que ofrecen resistencias a los procesos de cambio no verían afectada su inercia únicamente por más y mejor capacitación, materiales o currícula.

La organización escolar

Un paradigma importante se presenta en la organización escolar. Las instituciones educativas  encuadran a alumnos, docentes, autoridades y padres y madres de familia en una estructura determinada cuyo objetivo es el aprendizaje. Sus inercias estructurales se presentan en la forma de un constante conflicto entre los actores, su dinámica circula entre el relajo irresponsable y el autoritarismo jerárquico. El centro real de las actividades escolares no es el aprendizaje sino los conflictos de poder, que se resuelven por la fuerza sostenida en una cultura vertical, de obediencia sin chistar, de uniformidad de ritos y ceremonias que mal disfrazan la olla de grillos. Los docentes enfrentan a la Dirección y tratan de contener a los alumnos, los padres y madres de familia enfrentan a los docentes y la Dirección. Hay enfrentamientos y alianzas entre los actores por el control de la Institución, la matonería – bullying se inscribe en el proceso, alimentada por la cultura institucional. Resolver el problema de la autoridad y los mecanismos para alcanzar consensos entre los actores parece ser un elemento esencial para atacar este problema, reducir las pugnas internas, y hacer el espacio educativo algo menos tenso y más capaz de educar.

Los docentes

Otro paradigma se expresa en la pedagogía aplicada por los docentes que intermedian la Cultura social que pretende trasladarse a los alumnos. En la mentalidad de las gentes y de muchos líderes y operadores políticos sobrevive el viejo concepto de la Ilustración, que sobrevalora el conocimiento, la buena preparación y el orden de la clase – reflejado en el silencio, considerado como indicador de un buen desempeño docente - por sobre la capacidad de llegar a sus alumnos y motivarlos y cohesionarlos para que aprendan. La principal cualidad valorada en el docente será su capacidad para mantener el orden en el aula, lo que se consigue apelando a la verticalidad autoritaria. Mientras se siga formando y evaluando a los maestros de acuerdo con estos criterios nos mantendremos en la premodernidad, y para soltar el ancla tendremos que resolver el problema de la formación de maestros en pre y post grado, así como con una actualización y capacitación constantes y sostenidas; y con una evaluación en serio de los maestros en el contexto de una Carrera Pública sólida, que ofrezca oportunidades laborales y de desarrollo personal.

El aprendizaje

El paradigma instalado en el aprendizaje se refiere a los procesos que se emplean para lograr en el alumno el resultado esperado, es decir, el dominio de ciertos contenidos, procedimientos y actitudes considerados importantes. Nos guste o no, aún creemos que “saber” es memorizar, registrar y repetir cierta información dada, y no se evalúa en los alumnos si pueden ejecutar procedimientos motor-intelectuales, sino si han memorizado lo que el profesor les dijo en clase. Se valora al profesor que logra más memorización con menor gasto del recurso tiempo, y se relegan la comprensión y el dominio de los procedimientos intelectuales, porque el tiempo es esencial en la cadena de producción que arroja alumnos a la calle. En un entorno así no hay espacio ni para la curiosidad del alumno – que distrae y molesta – ni para la indagación intelectual y científica – que insume tiempo – ni para la producción autónoma de ideas – que ya están en el texto y en el profe – ni para construir respuestas a las preguntas que, por cierto, raramente se fomentan. Luego nos preguntamos por qué los muchachos “no entienden” la clase y en cambio se las ven muy bien con la computadora. Necesitamos implementar un cambio de paradigma en los maestros, dirigido a la formación de los alumnos en capacidades reales y útiles para ellos mismos y la sociedad.

El Centralismo

El paradigma del Centralismo es perverso por donde se le vea, porque se alimenta de arriba abajo como de abajo arriba, en un círculo vicioso de relaciones de dominación y sumisión de unos grupos respecto a otros: Del Ministerio a las Direcciones Departamentales, de éstas a las UGELES, de las UGELES a las Instituciones Educativas, de éstas a los docentes, alumnos y padres y madres de familia. Para remate el Sindicato impregna todos los sectores. El centralismo sirve básicamente para uniformizar el sistema, para mantener bien aceitadas las relaciones de poder. La Diversificación Curricular, buena en sí misma, se pasma en el control de los procesos de abajo hacia arriba que se ejerce desde los centros de autoridad. La dinámica es controlar desde arriba cada movimiento posible de todos los actores. Se ha dicho que lo único que ha logrado la Regionalización es que en vez de mirar a Lima, docentes y autoridades de las Instituciones Educativas miren a la capital de la Región con la misma actitud con que antes miraban a Lima. Años y gasto para descentralizar el centralismo. Es palmario que diversificar la currícula no basta. Se ha sostenido que una de las dificultades de la Regionalización es la ausencia o deficiencia de capacidades en las regiones, pero sin negar este hecho, se pretende que las regiones aprendan antes de aprender, que sepan antes de saber, absurdo considerando que se aprende a montar caballo  encima de él, no con una descripción acuciosa de la silla de montar. Así se ha perpetuado la transferencia de funciones a las Regiones. Quizá una de las muestras del criterio seguido, diseñado para fracasar, ha sido la malhadada y felizmente fenecida “municipalización educativa”, que para evitar entregar un poder que podía salirse del esquema centralista, transfera funciones consideradas como “papas calientes” a las instituciones con más necesidad de formación de capacidades, las municipalidades.

Colofón

¿Bastará entonces con considerar la prioridad del aprendizaje de la Comprensión Lectora, las Matemáticas y las Ciencias, y/o capacitar profesores y/o mejorar materiales y/o reestructurar la currícula? Ayudará, por supuesto, pero contra la corriente, cuando de lo que se trata es de cambiar la dirección de la corriente. No sirve meter más plata a un sistema que no funciona, a no ser haya una dinámica clara de mantener el aparato en funcionamiento mientras se le cambia hacia direcciones concretas y posibles. La gradualidad es útil cuando se sabe qué se quiere y a dónde se va, pero con garantías de sostenibilidad del nuevo modelo. Deseamos que las autoridades educativas piensen en esto, si no lo han hecho ya. Y deseamos ver resultados, pero habrá que tener paciencia. Vivir para ver.

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viernes, 16 de septiembre de 2011

CURRÍCULA NACIONAL EN DEBATE (3) o Por qué se odia a las matemáticas y las ciencias


 CURRÍCULA NACIONAL EN DEBATE (3)
o Por qué se odia a las matemáticas y las ciencias

"Hay una considerable evidencia de que estamos naturalmente programados para que nos gusten las matemáticas (a todos los niños de cinco años que he conocido les gusta sumar y restar), hasta que el placer se estropea por una enseñanza incompetente u otros factores sociales" 
(Serge Lang)

Metidos en el ajo de la Comprensión Lectora y los temas de Inclusión Social se nos suelen pasar algunas cosas que no están en nuestra mira pero que tienen igual importancia. Es lo que ocurre con la Educación en ciencias y matemáticas. No me acuerdo donde leí que apenas el 18 % de los alumnos peruanos poseían algún tipo de gusto por las matemáticas, mientras que el resto simplemente las detesta con variantes de grado, y no parece que el asunto sea mejor con ciencias.

Una cuestión de suerte

Yo tuve dos enormes suertes en la vida, la primera fue tener en 2do de Media un profe que me enseñó no tanto matemáticas - nunca he sido demasiado malo en ellas - sino la belleza que poseen. Tras una brillante exposición del Binomio de Newton llevada a efecto elegante y ordenadamente en la pizarra, me atreví a levantar la mano y preguntar por qué la cosa era así y no de otro modo. El profesor me pidió que me quedara después de clase y me hizo la demostración del tema, por cierto más allá de lo que yo hubiera querido, pero el hombre estaba tan emocionado con la pregunta que me dio un paseo por la teoría de exponentes y el triángulo de Pascal, y no creí oportuno contradecirle. El entusiasmo del profe me clavó para siempre en el alma la elegancia y la lógica blindada de las matemáticas, y desde entonces cultivo un moderado gusto por la disciplina en cuestión. Gracias al profe no llegué a odiar las matemáticas, apenas a deplorar su dificultad.

La segunda suerte que tuve fue doble: Pasé por una enfermedad grave y fulminante que me tumbó varios meses en la cama, y a la vez poseía casi todos los tomos de la colección Salvat de Ciencias, en aquella época editada semanalmente. Metido en la cama sin poder moverme, y harto de la televisión nacional – no había cable en aquellas antediluvianas épocas – me leí todos y cada uno de esos libros, amén de muchos más sobre otros temas, que siempre he sido voraz devorador de páginas impresas. Aquellos volúmenes, bien escritos y puestos al alcance de una persona con cultura general y tiempo de sobra, me abrieron perspectivas insospechadas. Y tuvieron parte esencial en mi curación, al proporcionarme algo más en qué pensar que en el rasca-rasca que la ictericia produce. Títulos como El Universo Desbocado, Otros Mundos, La Lógica de lo Viviente, Patrones y Pautas en la Naturaleza hicieron que ya no pudiera contemplar las cosas como antes, me preguntaba desde mi lecho de enfermo cómo había vivido hasta entonces sin entender el mundo que me rodeaba, me enteré de la inmensidad de mi ignorancia y adquirí una pasión por las ciencias duras que me hace caerle pesado a otras personas. Esta magnífica y hoy desfasada colección – el tiempo pasa y la ciencia avanza con enorme rapidez – me acercó a autores como John Watson, descubridor de la Doble Hélice del ADN; Richard Dawkins y su Gen Egoísta; Jane Goodall y Dian Fossey, investigadoras de chimpancés y gorilas de montaña; Irenäus Eibl-Eifesteldt y Niko Tinbergen, y la conducta animal y humana; Arthur Koestler y la historia de la Ciencia, el enorme divulgador científico Martin Gardner, y hasta al mismísimo Albert Einstein, entre otros. La curiosidad por la ciencia no me ha abandonado desde entonces y es parte importante de mi felicidad personal entender algo del Universo en el que me ha tocado pasar mi vida. Hoy en día, con tantos recursos disponibles por Internet, no hay pretexto para no hacer las cosas bien. Vale la pena mirar estos dos links de TED para convencernos:


  
Carreras de “letras” y de “ciencias”

Hasta ahora estamos en la perspectiva exclusiva del gusto y la afición, pero la utilidad de las matemáticas y las ciencias duras es bien conocida, y sobre ella no me explayaré. Es bien cierto que una medida de nuestro subdesarrollo está dado por el hecho de que las aulas de Derecho, Educación y Gastronomía se abarrotan de jóvenes estudiantes hasta el extremo; mientras las carreras de Química, Física y Matemáticas cuentan con pocos alumnos y menos egresados aún, y de hecho cuentan con muchos más recursos para el aprendizaje y bastante mejores posibilidades laborales.

¿Dije posibilidades laborales? Sí, lo dije, pero es una verdad a medias. No somos productores de tecnología, nuestro país se dedica básicamente a exportar materias primas. El empleo se concentra en el sector de servicios, de bajos salarios y productividad. Nuestra sociedad desprecia la inteligencia y favorece un utilitarismo de mercado chato y facilista, casos y ejemplos sobran. Las ingenierías en general no tienen pierde, pero la mayoría de los ingenieros se dedican a otras actividades alejadas de  lo científico y tecnológico.

Los científicos se ven en la alternativa de fracasar en el Perú o emigrar a otras latitudes, cualesquiera otras latitudes, porque cualquier parte está mejor que nosotros. Somos el país de América Latina que menos invierte per cápita en Ciencia y Tecnología, con excepción de Haití. Está claro que a no ser que hagamos algo, y pronto, se nos pasará el carro de la historia, y seguiremos lamentándonos de nuestra suerte, desde las carreras de letras por supuesto. Parece que nos gusta ser analfabetos funcionales en ciencias y matemáticas, y mirar por sobre el hombro a otros países, verbigracia los Estados Unidos, como países de gentes ignorantes, cuando lo cierto es que la gran mayoría de los científicos de todo el mundo se concentran en Norteamérica, y solo últimamente en otros países que empiezan a reconocer su retraso al respecto. Aquí seguimos en una suerte de autocomplacencia bastante estúpida, la verdad; encerrados en la trama viciosa de la supervivencia individual.

Digámoslo con todas sus letras y sin anestesia, el criterio que los muchachos siguen para la elección de carrera es espantosamente simple: Cuál es más fácil. Las familias, con muy pocas excepciones, no pueden pagar carreras difíciles, a las que los estudiantes deben dedicar tiempo y esfuerzo que los retrotraen del cachuelito que aliviará la economía familiar. En otros casos, como medicina, la carrera es larga como suspiro de jirafa. Las capacidades que los alumnos traen de la escuela son tan inexistentes en muchos casos, que su elección se va a lo que les parezca más cercano a sus posibilidades, es decir las famosas carreras de “letras”. Y quizá lo más penoso de todo es que las carreras de letras son también científicas.

Un par de casos

El otro día, en una entidad de cuyo nombre no quiero acordarme, escuché que se pretendía dividir la investigación en tres categorías: La científica, la tecnológica y la social. Me costó un enorme trabajo explicarle a varios abogados, sociólogos y psicólogos que la Investigación Social también es científica, y que no podía dividirse el presupuesto de esa manera. El otro caso es peor si cabe: Un muchacho de quinto de secundaria, inteligente y preocupado por la elección de carrera, me pregunta qué puede estudiar. Trato de darle orientaciones precisas. Él me interrumpe y me dice: No, no, no. Javier, ¿cuál carrera es la más fácil? Traté de explicarle que eso de “más fácil”, así en general, no existe, que lo que hay son capacidades y gustos y que lo que de repente para uno es más fácil para otro no lo es, pero que al final todo depende de qué es a lo que quieres dedicarte los próximos veinte o cuarenta años de tu vida; que eso puede ser difícil, pero que el esfuerzo vale la pena tanto si te puedes ganar la vida como extraerle satisfacciones personales. El chico me miró con grandes ojos de plato, y me respondió: Ya. Eso lo entiendo. Pero, ¿cuál es la más fácil?

Mercantilismo educativo

Apoyados en el malhadado concepto del lucro educativo, tan puesto en cuestión en Chile en estos días, ciertos grupos forman Universidades de nivel muy cuestionable, basado en el mismo criterio de mercado que se emplea para fabricar salchichas: meter materia prima por un extremo de la línea de producción, y recibir por el otro el producto terminado. Vale decir obtener ganancias máximas con el mínimo de inversión y costos. Para ello, mantener al alumno en el aula todo el tiempo posible, para que pague, y con eso los niveles de calidad se vienen al piso, pues los profesores universitarios son obreros intelectuales rentabilizados y mal pagados, que se van por el mínimo esfuerzo. Como los estudiantes. Equipar la carrera de Derecho no requiere laboratorios ni gastos excesivos. Sabemos en positivo que en nuestro país no cuenta si sabes, sino cuantos papeles acumulas, y el papel corrugado a nombre de la Nación es un sine qua non para competir por unos pocos y mal pagados puestos en el sector de servicios. Como se trata de tener alumnos que paguen, no se es demasiado exigente en pre-grado, diplomados y maestrías. Las universidades nacionales andan en las mismas y en muchos casos peor, pues los presupuestos del estado se dan con cuentagotas, y se pretende que hagan lo mismo que universidades particulares con el triple de presupuesto y diez veces menos alumnos. Y así las carreras de ciencias no son rentables.

Qué pasa con las matemáticas

El problema con las matemáticas, como bien lo sabía mi profe de 2do de media, es que no se  presentan bien. Hay un equilibrio entre dificultad y motivación: A más alta motivación, la dificultad de la materia se remonta mejor y más fácil. Motivar al alumno para el inevitable esfuerzo de aprender cosas difíciles parte de crearle atractivo a lo que estás enseñando, que si no, de dónde diablos se le va a sacar la motivación al alumno. Es mucha verdad que las cosas deben hacerse tan fáciles como se pueda, pero no más fáciles de lo que son, y el problema aquí es que muchos enseñan matemáticas como si fuera un conjunto de fórmulas. Las matemáticas son una construcción con una lógica, el enseñar la fórmula sin la lógica puede ser útil para eventualmente manejar un carro, pero no para diseñarlo y construirlo. Se debería enseñar el lenguaje de la matemática y a pensar en matemático, se puede hacer desde la infancia, porque los números son bacanes para los chicos y se pueden divertir  con ellos, y mientras más nos divertimos, mientras más podemos jugar con ello, las dificultades se nos hacen más llevaderas. El otro factor es la utilidad, que para muchísimos alumnos no es evidente, y trabaja como una especie de motivación al revés, al producir la satisfacción de resolver un problema complicado a través de la transferencia de lo aprendido. Preguntémosle a los rusos como hacen para enseñar matemáticas, y encontraremos el vacilón del lenguaje matemático unido al ajedrez y a los concursos. Los americanos lo hacen parecido, pero más anárquico, a su estilo. La combinación entre la motivación ex ante y la post-hoc puede ser útil. La pasión del maestro de matemáticas debería cotizarse a precio de oro. Escuchemos a los didactas de la matemática, y entreguémosles la espada del augurio. Estoy seguro que se puede. Y hay plata para hacerlo.

Qué pasa con las Ciencias

Pensemos en las ciencias. Una vez más, la cosa no es contarle el asunto al chico como una clase de historia, sino enseñarle a pensar y actuar de acuerdo al método científico. De no hacerlo así el asunto equivale a enseñar hechos sin mostrar la lógica subyacente. Se enseña qué es el átomo como si se tratara de demostrar la existencia de Dios. Es verdad que no tenemos ciclotrones, pero me pregunto si es tan difícil construir “cámaras de niebla” para mostrar las partículas subatómicas en acción. No hace mucho tuve la oportunidad de ver a los muchachos de “Ciencia Loca” en el cumpleaños de una niña de seis años, y felicito a los padres y madres de familia que con tanta inteligencia los contratan para las fiestas infantiles. Los locos muchachos de Ciencia Loca hacían experimentos de varios tipos, que involucraban conceptos abstrusos de química y física, así como espectaculares resultados muy fáciles de conseguir. Los encantados asistentes de esa fiesta, de entre cuatro y ocho años de edad, y no exagero, se desesperaban por ver, escuchar, oler y tocar cuanto se les ponía delante de las narices. Hubo un momento en que los dos profesores presentes tuvimos que ponernos en medio para evitar que los chicos arrebataran los experimentos de las manos de los ejecutantes.

Qué diferencia con una clase típica de Ciencias, ¿no es cierto? Una típica clase de ciencias en el cole es una suerte de elaborada tortura china, y una oda al pensamiento mágico, donde en vez de que sean Dios o los ángeles los que mueven el Universo, se presenta elementos metafísicos, herméticos y misteriosos: La “Gravedad”, el “Electromagnetismo”, sin molestarse en explicarlos y mostrar cómo funcionan. El Universo presenta a los sentidos inmensas posibilidades, pero en el salón de clase se hace lo posible para hacerla de lo más aburrida. La pasión del maestro de ciencias es un elemento que debería cotizarse a precio de oro. Hay que escuchar a los didactas de las ciencias, hay que hacerles caso, no hay que temerle al cambio, no es así como se hace ciencia. Estoy seguro que se puede, y hay plata para hacerlo.

Colofón

Le dedico el final de este artículo al Maestro. No hay Maestro en el mundo que se meta a la carrera con el afán de hacerse rico. Lo que trata es, si hay vocación y no se metió porque era más “fácil”, de enseñar a lo chiflado y disfrutar cada segundo haciéndolo. Pero los maestros se pasman, adocenan y deprimen. Los años los frustran y la falta de plata los proletariza y envilece. Y aún así siguen luchando. Observemos un hecho simple, el sueldo: El obrero de la educación tiene que trabajar a destajo para poder mantener su familia. Así, ¿qué pasión puede sobrevivir? ¿Y en qué tiempo imaginará o se capacitará para hacer de su clase algo que valga la pena? Sin el maestro no hay revolución educativa. Empecemos por tratarlos como seres humanos. Y punto, por ahora.

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miércoles, 20 de abril de 2011

AUTOEDUCACIÓN - http://www.ted.com/talks/lang/spa/sugata_mitra_the_child_driven_education.html

AUTOEDUCACION


Vale la pena chequear este Video.

Si estamos hasta la corona de reformas caras e inútiles ... ¿por qué no una revolución? Relajémonos y veamos lo que este extraordinario maestro hindú está logrando sin aspavientos y con harta creatividad.

http://www.ted.com/talks/lang/spa/sugata_mitra_the_child_driven_education.html