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viernes, 5 de julio de 2013

¿QUIÉN DIABLOS SOY? (3) "La Historia negada del racismo en el Perú" - de Javier Lizarzaburu - TERCERA ENTREGA

¿QUIÉN DIABLOS SOY? 
"La Historia Negada del Racismo en el Perú" 
de Javier Lizarzaburu 
TERCERA ENTREGA


Tercera Entrega, centrada en una Historia Personal que muchos podemos suscribir a nuestro propio modo cuando rememoramos la búsqueda de nuestra Identidad: El huidizo Quienes Somos.

Aquí el link y el artículo:



LA HISTORIA NEGADA DEL RACISMO EN EL PERÚ


Durante muchos años, uno de los rasgos más característicos de mi identidad fue haber creído que era blanco.

Como decía en otro post, en mi familia materna siempre se enviaron mensajes subliminales de raza, pero viendo que todos o casi todos eran blancos no era difícil pensar que yo también lo era. Y así fue, hasta que un día me llamaron "indio".

Había salido blanco del Perú y regresé mestizo. Todo sucedió un día en la universidad española a la que iba, cuando uno de mis compañeros me dijo "ven indio, vamos a hacer esto…".

¿Indio? Y ese día de clases dio inicio a una búsqueda más personal y, con el tiempo, de las raíces de mi familia y de mi ciudad. De esto hablaré después.

Pero una simple conversación en el extranjero de pronto transformó mi identidad. Corrí a ver álbumes de familia y después de frotarme mucho los ojos empezaba a ver la imagen más clara: todos parecían blancos, menos yo

En esos días no habían correos electrónicos, así que le escribí una carta a mi madre: "¿quién es mi ancestro indígena?".

Su respuesta vino envuelta en una especie de compasión y cariño. "No te preocupes, tú eres inteligente. Solo vístete bien y no pienses en esas cosas".

Nunca pude extraer más información. Pero una cosa era clara y definitiva como el espejo en el que me miraba: no era blanco. ¿Entonces, quién había manchado la sangre de la cual hablaba mi abuela?

¿Alguna vez experimentaste racismo?, me preguntaron en España. ¡Nunca!, solía responder. No podía tener apellidos europeos, ser de clase media, educado y, según yo, con buen gusto, y ser discriminado.

Sin embargo, al empezar a abrir cajones del pasado muchas actitudes empezaron a salir a la luz.

Claro que había experimentado racismo. Y ya como adulto, me pareció la cosa más extraña que una persona pudiera ser discriminada en su propio lugar de nacimiento. Hasta cierto punto lo podía entender si vivía en el extranjero. Pero ¿en el país en donde nací? Y eso dio pie a toda esta serie de reflexiones

Cuando volví al Perú, después de casi 25 años de vivir fuera, pude darme cuenta de la vigencia que el tema todavía tiene. Creo que no hay asunto que movilice más a los peruanos hoy en día que el racismo.

A partir de mi experiencia empecé a tratar de entender a mi ciudad, mi realidad, mi país.

Otra pieza de información que marcó un derrotero fue una de las conclusiones del informe de la Comisión para la Verdad y la Reconciliación (2003).

Después de los sanguinarios años de Sendero Luminoso, la Comisión le dijo al país que durante dos décadas de violencia armada, casi 70.000 peruanos habían sido asesinados. La mayoría, a manos de Sendero, y también por las fuerzas armadas.

Ese informe le enrostró al país con algo de lo que hasta ese momento no se había hablado de manera oficial: la existencia de un racismo institucionalizado. Un racismo tan enraizado que había llevado a que se guardara silencio ante las muertes de una mayoría campesina.

¿Qué país era el mío que podía negar de manera tan violenta una parte de su propia identidad?


VIENE DE: ¿QUIÉN DIABLOS SOY - SEGUNDA ENTREGA:  http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2013/07/quien-diablos-soy-hay-que-blanquear-la.html

CONTINÚA EN ¿QUIÉN DIABLOS SOY? - CUARTA ENTREGA:
http://memoriasdeorfeo.blogspot.com/2013/07/quien-diablos-soy-las-mentiras-sobre-mi.html

Y PARA AVERIGUAR MÁS DEL PROYECTO DE NATIONAL GEOGRAPHIC, VA EL ENLACE: ttps://genographic.nationalgeographic.com/


lunes, 13 de febrero de 2012

NARCOTRÁFICO Y TERRORISMO



“Decir de lo que es, que es, es verdad. Decir de lo que no es, que es, es mentira” (Aristóteles)

Sendero es ahora un Huachimán de los narcotraficantes” (Anónimo)

Ahora que ha caído el camarada Artemio, último miembro del Comité Central histórico de Sendero Luminoso, tratemos de ver las cosas con cierta objetividad, sin tratar de forzar las percepciones con falsos triunfalismos o escepticismos interesados. Las gafas ideológicas que los medios de comunicación le clavan a la ciudadanía no son inocentes. Echemos al fresco nuestro punto de vista, y tratemos que sea lo más esclarecedor y equilibrado posible.

Narcotráfico y Terrorismo

Impuesto desde instancias de mayor poder, el término “narcoterrorismo” fue machacado sin piedad desde los medios de comunicación. Como las palabras significan algo, emplearlas no es casual. Combinar los términos “Narcotráfico” con “Terrorismo” tenía y tiene un sentido determinado. Significa vincular uno y otro de manera más o menos indisoluble, de manera que no sea posible pensar el uno sin pensar el otro. Y ello sería objetivo si es que en la realidad eso hubiera estado ocurriendo. Que la gente piense subjetivamente que las cosas son relativas y que todo depende del punto de vista no implica que necesariamente así sea. Si me pegan un balazo o me ponen un coche bomba, ahí no hay nada de “relativo” ni “subjetivo”, no es que me he muerto para mí y no para el resto. Como la cosa es clarísimamente real, el resto son especulaciones vacías y retorcimientos de palabras y conceptos. No hay nada de relativo ni de subjetivo en un cadáver. Si el término “narcoterrorismo” hace fortuna es debido seguramente a que algo describe. Vale decir que la percepción social de ese grupo de gentes armadas trata de encontrar una palabra que dé razón de ellos, de quienes son y por qué hacen lo que hacen.  Por ejemplo, que el prefijo “Narco” esté delante de “terrorista” denota que lo “narco” está primero. Es decir, que el Narcotráfico domina y controla al Terrorismo, de uno u otro modo. Tratemos de analizar el asunto desde aquí.

Terrorismo

El Terrorismo es el empleo del Terror con fines políticos. Es un método de hacer política con violencia, que se emplea tanto en la guerra convencional como en los conflictos armados no convencionales. Los actores del Terror importan relativamente poco para determinar si es que hay Terror o no. Es un tema de método. Los estados, las organizaciones políticas y militares, cualquier grupo que aterrorice a la población para obtener réditos políticos, es Terrorista. Sendero Luminoso era un grupo que pretendía tomar el poder político para ejecutar su muy particular visión del mundo actuando desde el estado, y orientaba todas sus acciones en esa dirección. En ello no se diferenciaba de ningún partido político, aunque sí en sus métodos.

El método fundamental que Sendero Luminoso consideró adecuado para alcanzar el poder fue la Violencia. Hay por desgracia, demasiadas formas de Violencia. Una de estas modalidades de Violencia aplicada a la Política es el establecimiento del Terror, y Sendero Luminoso privilegió esta modalidad hasta el punto que resultaba verdaderamente descriptivo llamarle Grupo Terrorista. Podríamos decir en abstracto que en este caso el medio es el mensaje. Por eso es que Movadef no puede engañar a la gente avisada, porque no hay modo de pasar por agua tibia las decenas y centenares de miles de víctimas que la acción de Sendero Luminoso desató. Y eso no quiere decir que el Terror sea exclusivo de Sendero. Que se le quiera hacer exclusivo para limpiarse con disimulo la sangre, es otra cosa.

La condena absoluta e incondicional del Terror y de toda violencia como método de acción política es algo que nadie, absolutamente nadie, debería pasar por alto. Es hipocresía aceptar el Terror “en determinadas circunstancias” o aceptar un “ContraTerror”, o creer que el “Terror Blanco” es más mejor que el “Terror Rojo”.  Organización terrorista es la que usa el Terror, sea cual sea, venga de donde venga, no importa en nombre de qué. Sea de la entidad que sea, debe ser combatida con absoluta firmeza y sin ninguna duda ni murmuración. Terror es Terror. Que a Sendero Luminoso le haya divertido tener la casi exclusiva del método en nuestro país no quiere decir que no haya quien no se haya metido por los palos. Terror, lo repito, es Terror, lo haga quien lo haga, y lo que el Grupo Colina y malos elementos de las Fuerzas Armadas hicieron en esas épocas no fue agüita para chocolate. Esa es mi posición, puede que a algunos les guste, puede que a algunos no les guste.
      
Narcotráfico

El Narcotráfico es una actividad económica ilícita. Consiste en la obtención de ganancias a través de la comercialización de drogas psicotrópicas, es decir, de sustancias que alteran las funciones corporales – esta es la definición de Droga. Se realiza no para obtener el poder político ni el control del Estado, sino para llenarse obscenamente los bolsillos. Le interesa el poder político, por supuesto, pero no la guía una ideología más allá que la del Mercado Libre absolutamente irrestricto. Esto es, su poder económico transforma al narcotráfico en un Grupo de Poder. No tiene un interés acusado en capturar el aparato del estado, más bien de utilizarlo para su beneficio. Le vacila la Libertad de Empresa en abstracto, no las leyes ni las restricciones que la sociedad establece para defender a los ciudadanos del poder desmedido de las empresas y grandes corporaciones. Es aliado natural del extremismo de derechas, y seguramente le interesa financiar a aquellos cuya acción desreguladora les favorezca.

El Narcotráfico existía desde antes del Terrorismo. A diferencia de éste, ha estado creciendo, desarrollándose e internacionalizándose. Controla territorios, tiene zonas de producción, redes internacionales de distribución, abultadas cuentas en Bancos en algunos paraísos financieros, y una organización vertical y jerárquica. Puede poner en jaque la autoridad de los gobiernos, e incluso eventualmente capturarlos en parte o en todo, aunque como hemos dicho, prefiera actuar en la zona crepuscular entre lo legal y lo ilegal. En ese sentido es un enemigo mucho más poderoso e insidioso. Si no me creen, pregúntenle a los colombianos y los mexicanos.

Relaciones

Cuando la Sociedad Peruana destrozó el aparato de Sendero Luminoso a través de la acción combinada, aunque descoordinada, de las fuerzas armadas, policiales y civiles de nuestra patria, lo que quedaba de Sendero se encontró en serios problemas y trató de dirigirse a zonas donde no se les pudiera encontrar con facilidad. Habían tenido relaciones encontradas anteriores con el Narcotráfico, pero la necesidad tiene cara de hereje, y al final los débiles – el Sendero golpeado – terminaron en las manos de los fuertes – el Narcotráfico. Manos relativas, por cierto. Las columnas supervivientes de Sendero estaban en posesión de sus armas, y los narcotraficantes tampoco usaban pistolitas de papel. Eran dos fuerzas armadas, una frente a la otra, y al final la razón instrumental se impuso, y la forzada convivencia se probó provechosa para ambos. Así se produjo un extraño matrimonio de conveniencia.

Artemio y los remanentes de Sendero trataron de mantener cierta autonomía y algún control de sus propias decisiones, y a la vez ser objetivamente útiles a sus patrones y financistas. Su objetivo, obviamente, era apostar a durar, solamente a durar, y ser huachimán del narcotráfico no es tan desdoroso. Los objetivos mayores – tomar el poder político y el estado – no podían ser cumplimentados con los restos de un aparato político hecho trizas en la cúpula y en la base. Así que decidieron durar, y eso ya era bastante. Por el otro lado, los Cárteles y organizaciones narcotraficantes podían utilizar y utilizaron a Sendero Luminoso para invisibilizarse, en las formas de cortina de humo, pantalla, pararrayos y escudo protector. Muchos políticos se llenaron la boca hablando contra el Terrorismo y pasando cómodamente por alto el Prefijo. Las fuerzas policiales y militares se dedicaron a combatir a Artemio, y dejaron en segundo plano durante mucho tiempo al Narcotráfico.

Política práctica

En todo análisis político, lo que se hace o deja de hacer puede explicarse por dos buenas razones: O porque no se puede, o porque no se quiere. Si no se capturó antes a Artemio la pregunta es por qué. Si había medios – nos han dicho hasta la saciedad que el Perú está maravillosamente bien en plata – pues no acabo de explicarme porque se han tomado diez años en capturar a Artemio. Puede ser que suelto resultara más conveniente que preso. Una idea, no más, que suelto por lo que pueda valer. Es muy cómodo tener a quien demonizar y a quien echarle la culpa de una serie de cosas. ¿Miopía política, simple complicidad, indiferencia ideológica? Quién sabe. Cuesta pensar que hayamos tenido que esperar hasta que llegara un Presidente y un Gobierno que tratan de actuar en serio y no hacer sainete de la política para lograr una captura que según parece pudo haberse logrado hace mucho. Los medios siempre estuvieron ahí durante diez años. Quizá lo que faltaba era la voluntad política.

Colofón

Es importante por varias razones que el camarada Artemio haya caído. No solamente por el golpe que se le ha dado a lo que queda de Sendero, sino al desmantelamiento de la cortina que esconde al Narcotráfico y otras formas de violencia. También se satisface a la opinión pública, pues caen los responsables de la Violencia política. Artemio en particular parece cargar más de 1000 cadáveres sobre su conciencia, suponiendo que tenga alguna.  Naturalmente hay que seguir escrupulosamente la legalidad, respetar los Derechos Humanos, y condenar con absolutamente todo el peso de la Ley al culpable. De eso se trata ser civilizado. Siempre se puede ser bestia, pero eso sería igualarse con los violentos. En cambio hacer las cosas bien puede ser algo más molesto, pero en el mediano y largo plazo es mucho más rendidor. Y punto por hoy.  


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martes, 31 de enero de 2012

ADOCTRINAMIENTO Y TEXTOS ESCOLARES



El Diario Expreso el día Domingo 29 de Enero titula en primera página sobre Textos marxistas en los libros escolares e infiltración comunista.  Si se hace el esfuerzo de leer la noticia – se requiere mucha paciencia para desentrañar el intríngulis – se encuentra que no es una noticia, crónica o reportaje, sino reportaje de reportaje, noticia de noticia o crónica de crónica, o puede que resultado de una entrevista a Cecilia Valenzuela. Hubiera sido interesante tomarse el asunto en serio, ya que se trata de textos escolares, y acudir al Ministerio de Educación y/o a especialistas, que los tienen cerca, como León Trahtemberg, columnista del diario. Por supuesto sería así si lo que se quisiera es informar, pero por alguna razón misteriosa se prefiere Valenzuela a Trahtemberg. No conocemos las competencias educadoras de la Señora Valenzuela, si alguna vez ha escrito un texto escolar, o comprende qué es y para qué sirve. Esto importa, porque la noticia no es lo que el Titular dice, sino qué opina la Señora Valenzuela al respecto, opinión que el diario a la vez asume y mantiene aparte.   

Currícula y Textos escolares

Dícese que la periodista halló en su investigación  “graves e indignantes excepciones en los citados libros escolares”, que la “forma como se instruye sobre lo que el radicalismo y la intolerancia del marxismo leninismo, pensamiento Gonzalo, nos hizo, es indignante porque no se analiza y no se explica, tan solo se hace un recuento de hechos de manera burda”. Como me gusta el análisis y saber qué es lo que me están vendiendo, trataré de entender esto. En primer lugar, se emite una opinión indignada  - hay “graves e indignantes excepciones” -, es decir, lo que molesta a la periodista no es que se diga algo sobre el tema de Sendero, sino que no se digan ciertas cosas, así como la forma en que se dice lo que se dice. Ello según ella culmina en un relato de los hechos, burdo, sin análisis ni explicación. O eso creo que dice, la redacción de Expreso es algo enredada, tratando de decir qué sí creen eso, pero es la periodista quien lo dice y no ellos. Los periodistas no siempre logran decir lo que quieren decir. Si los entendí, lo que indigna cívicamente no sería entonces que no se analice ni se explique lo que pasó, sino que se relaten los hechos de manera burda, y que no se condene el radicalismo, etcétera.

En ninguna parte de la currícula hay, que se sepa, un título “La intolerancia del marxismo leninismo, pensamiento Gonzalo”, como tampoco “Los crímenes contra la Humanidad de Alberto Fujimori”. Y es que ni uno ni otro título son pertinentes cuando se trata de educar, no de adoctrinar. Pasar de contrabando cierta escala de valores sin análisis ni explicación es manipular. Cuando se determinan los temas de la currícula no se admiten juicios morales a priori, porque la Historia es una Ciencia y no la chacra del Poder. En Ciencia no se puede hacer una investigación o paper de título “La Maldad intrínseca del Capitalismo”, o “El criminal intento del Comunismo”, por lo mismo que no puedo hablar de las malas intenciones de los radicales libres en Química, del radicalismo e intolerancia del Binomio de Newton, o la amistosa bondad y correcta ideología de los Neutrinos y demás leptones en Física. La Ciencia Social no es menos Ciencia que las otras, y por ende, no puede tratar su temática como si fuera Teología, Metafísica o mera Ideología. La Ciencia no trata con opiniones, trata con proposiciones sobre los hechos. Y para tratar de Sendero el mejor título de todos es “Sendero Luminoso”, como para tratar de lo que hacen las partículas subatómicas en ciertas circunstancias el mejor título es “El Principio de Indeterminación”. El resto es demagogia.

Naturalmente hay dificultades epistemológicas en la Historia Reciente. Es difícil tratarla precisamente porque está cerca, porque los protagonistas, sean verdugos y/o víctimas y/o espectadores no se han muerto, y siguen recordando. Es decir, los intereses, opiniones, ideas y creencias de las gentes que determinaron hechos de la Historia Reciente están vivos y activos. En la actualidad hay presiones desde diferentes direcciones para decir y para callar, porque los intereses siguen ahí, y en el esfuerzo por entender nuestro pasado reciente es más lo que se ha callado que lo que se ha dicho. Un verdadero juicio histórico es complejo de hacer, y por eso en el nivel escolar se trata de ser lo más científico posible, presentando hechos y provocando la reflexión, para así entrenar la opinión, en especial en la formación ciudadana.          

Se dice que son pocas las páginas que se dedican al tema en los textos escolares. Estoy de acuerdo, deberíamos dedicarle más páginas al asunto, y más atención pública. Este tema debería estar en la Agenda Pública siempre, no cuando le parece a los que deciden la Agenda. Si no se le dedica más páginas ni atención al tema, ello se debe en parte a una coyuntura política del año 2008 en la que, recordemos, se criticó precisamente lo contrario de lo que hoy se dice, es decir que los textos escolares trataran el tema del Terrorismo. En aquellos días las editoriales encargaron a profesores y otros especialistas analizar y explicar el fenómeno de Violencia ocurrido en el Perú. Dicho análisis y explicación no fueron del gusto de la ex Ministra de Educación y del Interior Mercedes Cabanillas, y los cuestionó duramente, lo que levantó mucho humo en el momento. No es que no se pueda hacer crítica, se puede y debe hacer, pero podemos preguntarnos legítimamente qué crítica es y por qué se hace. La alianza entre el Apra y el Fujimorismo hace pensar que debía haber acuerdo en que el tema de la Violencia era demasiado complicado en vista de las elecciones que venían. La congresista Cabanillas empleó los mismos argumentos de la periodista Valenzuela sobre la propaganda comunista, incluso sugiriendo infiltración de Sendero en las editoriales. Es curioso que el mismo diario publique una entrevista a la ex Ministra, donde repite el mismo rollo de la juventud desinformada. Que sabe que es así, lo sabe, pues tiene responsabilidad política en ello. El asunto entonces llegó incluso al Poder Judicial, hasta que la cortina de humo se murió sola. La consecuencia fue que las Editoriales se curaron en salud, y es difícil culparlas de ese hecho. 

Hablar o no hablar, esa es la cuestión

El problema entonces era que se hablaba del tema en los textos, no como ahora, que “no se habla”. Contradictorio que lo que queríamos ayer no lo queramos hoy, era negativo entonces y resulta que es positivo ahora. O al revés, o whatever lo que tengan en la cabeza los contradictorios críticos de los textos. Hoy hay “excepciones indignantes” y “relato burdo”, que resultan en “adoctrinamiento comunista”. No sé si los que acostumbran leer el diario en cuestión se coman el tema, pero parece un salto dialéctico arriesgado, aunque no dudan en darlo. No me queda claro cómo un “relato burdo” puede terminar en “adoctrinamiento” así, sin anestesia. De hecho, la queja es que la juventud “no sabe”. ¿Si “no sabe”, cómo puede estar “adoctrinada”? El razonamiento que se sigue parece estar más allá de lo que los simples mortales podemos entender. Que los iluminados nos expliquen, por favor.

Hay más saltos dialécticos que abonan a una conclusión a la que en apariencia ya habían llegado antes de pensar en ella. Dícese: “En estos libros el juicio valorativo de los terroristas es positivo y el de las Fuerzas Armadas es negativo.”  Aguantemos el coche. ¿Por qué nos empujan la interpretación del tiempo de la Violencia Política como un enfrentamiento entre Sendero/MRTA y la Fuerza Armada? ¿Era que el resto estábamos en la tribuna viendo el partido? ¿No hubo víctimas civiles? ¿No hubo paramilitares? ¿No hubo resistencia civil ni comités de autodefensa? ¿Cuál es la intención al limitarnos el alcance de la mirada? Y por otra parte, ¿no era que en los textos no se hacía ni análisis ni explicación y que solamente se hacía un “relato burdo”? El proceso educativo no se limita a los textos, que solamente son una herramienta. En la época de Fujimori se censuraban los textos que hablaban demasiado de Democracia, y a ninguno de los actuales críticos eso les pareció demasiado terrible. De hecho hubo silencio en algunos que hoy hablan. Pero los profesores seguimos hablando y enseñando sobre Democracia, sin texto, o con recursos alternos.

En un texto escolar las habilidades intelectuales a lograr son más importantes que la temática a tratar, el texto es una herramienta entre varias. Hacer juicios valorativos implica una habilidad muchísimo más compleja que la del análisis y la explicación, y no se puede valorar sin primero analizar y explicar. Cualquier Taxonomía de Habilidades Cognitivas lo muestra, pero dudamos que Benjamín Bloom esté en la bibliografía del artículo. ¿En qué quedamos entonces: “relato burdo” o “adoctrinamiento”? ¿Se hace acríticamente juicios valorativos en el texto? Por supuesto, eso es posible. Que se diga entonces llanamente cuáles son esos juicios, en qué página y línea del texto escolar están, no nos den opiniones sino hechos Tenemos gran curiosidad por saber, no por opinar acríticamente.

Adoctrinamiento

Acudamos al diccionario:
adoctrinar
1.     tr. Enseñar o educar a alguien en una doctrina, inculcándole determinadas ideas o creencias.
2.     Aleccionar a alguien sobre la manera de actuar o comportarse.

Las definiciones poseen dos componentes: la denotación y la connotación. El diccionario casi siempre nos proporciona la primera, en tanto que la segunda es fuertemente emocional y valorativa, y depende de la valoración social. Adoctrinar desde su denotación es, de acuerdo a las definiciones, casi sinónimo de educar. Sin embargo hay una poderosa connotación referida a la “inculcación” de “determinadas (…)  creencias”. Adoctrinar, valorativamente es intrínsecamente negativo, implica que “aleccionamos”, manipulamos, manejamos, tratamos a los alumnos como cosas y no como personas, lo que va en contra de cualquier humanismo en la enseñanza. La Educación no es moralmente neutral, y rechaza el adoctrinamiento. Adoctrinar significa engañar y estafar a nuestros alumnos haciendo pasar por Verdad Absoluta lo que no es más que nuestra creencia. Se adoctrina para tener corderitos que hagan lo que nosotros queremos, para tener poder, dominio y control. De ningún modo eso puede considerarse Educación.

Pensamiento Crítico

Otro día trataré con más detalle el tema del adoctrinamiento, da para mucho. Por ahora limitémonos a la diferencia entre “educar” y “adoctrinar”, que está en las habilidades cognitivas que se trata de formar, que resumiremos en dos palabras: Pensamiento Crítico. Si se trabaja con los estudiantes el pensamiento crítico, no se está adoctrinando, pues se proporciona el arsenal intelectual precisamente para impedir el adoctrinamiento. Pensar críticamente es la herramienta para que las creencias no sean verdades absolutas. Claro que si tú sostienes como Verdades Absolutas lo que no son más que tus creencias, y acusas a otros de adoctrinar porque tratan de imbuir otras creencias igualmente consideradas “verdades absolutas” – como sin duda es el caso de Sendero Luminoso, de los creacionistas y otras morrallas intelectuales sueltas por ahí –, la cosa se limita a una competencia de poder entre ideologías opuestas pero unidas en querer engañar a la gente. Los extremos se juntan en sus procedimientos, ambos igualmente condenables. Pero hay algo peor si cabe, y es que ataques el libre uso del pensamiento crítico, que aspires a censurar los contenidos que no te parecen porque no te parecen, que llenes de epítetos y no de argumentos lo que tú crees que está mal desde tu opinión. El problema ahí no lo tiene el texto escolar, la currícula, los alumnos o los docentes, lo tienes Tú.

Texto escolar y adoctrinamiento

Para tener razón, tendrías que demostrar que no se fomenta el pensamiento crítico en los textos, y el asunto abandona los prejuicios y se pasa a lo técnico. No estoy seguro que quieras abandonar los tan convenientes prejuicios. Qué te parece si usamos nuestra materia gris: ¿Puede un texto adoctrinar? No, porque un texto no es un agente sino un paciente, se hacen cosas con él, no hace cosas él, y creerlo es un buen ejemplo de pensamiento mágico: “Oh texto, pues que me adoctrinas”. Un texto puede ser una herramienta de adoctrinamiento si alguien lo usa para eso. Y esto vale para cualquier texto desde la Biblia, los Upanishads y el Corán, hasta el Manifiesto Comunista, la Riqueza de las Naciones o Mi Lucha, no digamos los textos escolares. La persona que usa el texto o cualquier otro soporte para educar, posiblemente adoctrine, es decir, puede imponer acríticamente unas creencias y señalarlas como la Verdad Absoluta a la que se debe obedecer y no cuestionar.

Pero esto es muy relativo, porque el sistema educativo y los maestros asumen como objetivo la formación y desarrollo del Pensamiento Crítico, desean que los alumnos usen su propio cerebro. Los muchachos de Cuarto y Quinto de Media no son corderitos, y suelen ser muy críticos. Por ello se requiere paciencia con ellos. El problema hoy en día no es que no haya pensamiento crítico, es la crítica desinformada. El sistema educativo en su currícula y el maestro en su aula se obligan a formar pensamiento crítico. Los textos y otros materiales se usan para ello, y se puede y debe utilizar todos los materiales que sean necesarios. El tema es tan simple en realidad que sorprende tener que decirlo: Adoctrinar es lograr que un alguien asuma una creencia como Verdad Absoluta para que otro alguien pueda manejar sus acciones. La Crítica y la Libertad de Pensamiento son enemigos del adoctrinamiento. La respuesta al problema no es plantear Verdades Absolutas en el texto, sino dar herramientas para pensar críticamente, lo que es cosa de la currícula, la formación magisterial y la sociedad que encauza la rebeldía adolescente hacia objetivos sociales adecuados.

Vi el otro día una novela gráfica que entiendo ha sido producida y financiada por el Ejército del Perú, y rara vez he visto mejor plasmada en lenguaje accesible la acción de Sendero en las comunidades campesinas. Creo que cualquier profesor puede utilizarla como complemento del texto. Naturalmente se puede mejorar, y no veo la razón por la que no debería haber muchos más de estos “textos” ni ser utilizados. La novela gráfica – cómic para los que no sepan – posee su propia lógica y la habilidad gráfica-lectora que hay que desplegar es sumamente formativa. Pero naturalmente no puede ser empleada sola, ni basta con su empleo para el proceso educativo, sea en la formación de habilidades o el aprendizaje de contenidos.

Adoctrinamiento y Analfabetismo funcional

Hay contrasentido en que se hable de adoctrinamiento en los textos cuando se sabe que buena proporción de los alumnos tiene problemas de comprensión lectora. El analfabetismo funcional determina que no acudamos a las fuentes directas, y si somos sonsos, nos agarran y nos hacen mansos corderitos. Le pasa hasta a periodistas connotados. El enemigo principal no es entonces el adoctrinamiento, es el analfabetismo funcional, pues para poder criticar necesitamos comprender, y para comprender debemos primero decodificar. Que nos quejemos de que 350,000 o más personas firmaron por MOVADEF resulta bien sonso si consideramos que en la práctica solamente un puñado de ellos encuentra motivo para manifestarse por la negativa a su inscripción. No parece que el “adoctrinamiento” haya resultado muy efectivo que digamos, para movilización es bien pobre. Parecida por cierto a la de los opositores, que no logran reunir más de un par de docenas de manifestantes en contra. Ello nos lleva a pensar en cómo se exagera el tema, aunque es obvio que hay que estar vigilantes. Un titular de diario para el tema de los textos escolares o es demasiado, e indica intenciones de levantar un tema por razones que no están claras; o es poco, pues no toca lo problemas que sí ocurren.

¿Dónde está el adoctrinamiento?

Que se anuncie con jupiterina voz tonante que hay adoctrinamiento en los textos escolares no significa nada. Nuestros alumnos no leen, nuestros docentes escasamente lo hacen, y son las personas y no los textos los que adoctrinan. Quedan los contenidos temáticos que se trata de imponer acríticamente como Verdades Absolutas, y por qué se cree que lo son. Si no me dicen cuáles son, no hay cómo tomar en serio opiniones sesgadas ideológicamente, aunque un diario las levante. No hago nada con rótulos y letreros. Váyase de frente al punto y no nos paseemos por los facilistas y vacíos epítetos condenatorios o laudatorios. Cuando tratamos de encontrar los contenidos temáticos cuestionados de entre el follaje emocional, parece ser que se considera que el Informe de la CVR es tendencioso y se impone acríticamente a los alumnos. Parece raro, porque se nos dice que los alumnos no saben, y que no hay suficiente contenido. ¿Puede hablarse de Terrorismo en el Perú sin citar el Informe de la CVR?

Pensemos críticamente y preguntémonos por qué no les gusta el informe de la CVR. Podría responder a una ideología previa, es decir un conjunto de opiniones y creencias consideradas Verdad Absoluta. Por supuesto las gentes tienen derecho a opinar lo que quieran, pero no derecho a imponer su opinión como Verdad Absoluta. No pueden impedirme que lea el Informe de la CVR y lo aquilate en lo que vale como fuente para conocer lo que pasó en esos años. No pueden decirme “sé ignorante, no lo leas, es mentiroso”, sin que yo me pregunte por qué me dicen eso. Déjame que lo lea, después te diré si me parece verdadero o falso, en qué y por qué. Muchos de los que no les gusta el Informe de la CVR no solamente no han leído el Informe, sino que tampoco lo quieren leer, no vaya a ser que el depósito de sus Verdades Absolutas se vea remecido. Triste modo de defender los propios prejuicios. Su problema.

El Terrorismo, Conflicto Interno, Guerra o como definamos que se llame nos abarcó a todos, todos tenemos derecho a decir nuestra palabra, y todos tienen derecho a criticarla y contestar si quieren. De eso se trata el pensamiento crítico, efectivo dique contra el adoctrinamiento. Si quieres estar en desacuerdo con el informe de la CVR empieza por leerlo y critícalo, que no es libro sagrado. Varios años ha que insisto en ello, como en que las Instituciones que tengan algo qué decir lo digan. En ese caso las críticas serán sometidas a crítica, y es así como debe ser, si creemos en la honestidad intelectual y en la democracia. Si queremos hablar nosotros solos, eso es Dictadura.

Colofón

Sí existe una manera de adoctrinar con gran efectividad, es callándose la boca. Claro que ahí adoctrinamos únicamente en la estolidez. Todavía no hemos escuchado el mea culpa de los que se opusieron a medios para recordar como el Museo de la Memoria, el Ojo que Llora, a las Reparaciones y a los juicios a los responsables de las matanzas, de cualquier lado. Cuando escuchamos una oposición al adoctrinamiento “del otro” porque hay quienes desean adoctrinar sin competencia, y pretenden que sus creencias se asuman como la Verdad Absoluta, no podemos tomarlos en serio. Son demasiado parecidos a aquellos cuyas creencias critican, pero desde el otro lado. Los opuestos tienden a encontrarse en sus métodos: No es que no matan, es que “matan menos”. A mí no me interesa que maten menos, me interesa que no maten. El que tenga oídos, que recuerde y que piense críticamente.   

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viernes, 27 de mayo de 2011

UNA ÉTICA POLÍTICA



Soy un reformista radical. No separo la libertad de la igualdad ni la creación de riqueza de su reparto. Jean Daniel


Acabo de leer un magnífico artículo de Jean Daniel, Director de Le Nouvel Observateur, y traducido por El País de España. Me parece tan importante que hay que meterle punche latinoamericano y lanzarlo a ver qué pasa. El artículo es una síntesis y una profesión de fe, intitulado “Lo que yo creo: Una ética de Izquierda”, e invita en realidad a realizar, o a intentar realizar, una profesión de fe y una síntesis análogas. Para leerlo ir a este enlace: http://www.elpais.com/articulo/opinion/creo/etica/izquierda/elpepiopi/20110506elpepiopi_4/Tes

Una síntesis personal y social

Y ahora, mi turno. Trataré de ser muy personal, porque cada país, cada realidad, cada vida, tiene su propias coordenadas, sus propias circunstancias y su propia lógica. Una ética es algo espantosamente personal, así que hay que negarse al determinativo “la”, y no pretenderse el poseedor de la espada del augurio. Jean Daniel pretende hablar únicamente por sí mismo, y su vida seguramente le respalda. Es cierto que cuando se trata de hacer una síntesis propia inspirándose en el trabajo de otra persona existe el doble riesgo de la copia o de la caricatura. Trataré de colocarme en el centro, por más difícil que sea la equidistancia entre lo propio y lo ajeno. Una síntesis obliga a uno a volver a sus maestros, a sus fuentes primigenias propias o adoptadas, de donde le salió su manera de ser. Personalmente he tenido la suerte de tener muchos maestros y fuentes, así que de seguro cometeré la gran injusticia de no mencionar a algunos y algunas, así que intentaré no mencionar a ninguno.

Sintetizar la propia ética es todo un problema, pues vivimos la película de nuestra vida en una tensión dinámica entre lo que creemos y lo que hacemos y decimos. Consistencia y/o coherencia, que le dicen. Pensar la ética en cierto modo no es posible, como no es posible revisar a conciencia el automóvil mientras éste está en funcionamiento. La ética no se fabrica, se vive. Para los que nos interesa, la ética es mortalmente importante, que nos da una suerte de parámetro desde donde actuamos, y esas acciones a la larga nos dan forma y nos hacen ser lo que somos de manera tal que cada vez se cambia menos. El fin previsible de este proceso es “El Gran Cambio”, la muerte, el paso del Ser al No-Ser. Y de ahí que la ética sea algo que de tan dinámico suele escaparse, y muchos ni saben que la tienen.

Pero este artículo se llama “Una ética política”, y no es casual, porque el entorno cuenta. Hoy el tema de la ética divide a los peruanos. Está, como nunca antes, presente en el paisaje electoral peruano, donde muchos - esperamos que la mayoría - la afirmará como elemento fundamental para definir la elección, y otros, que no son pocos, pretenderán, muchas veces haciéndose violencia, ignorarla o relativizarla en favor de poder seguir diciéndose la Gran Mentira sin estorbos, y continuar viviendo de manera más o menos inconsciente, dejándole sus decisiones a otros. Y es Política, no solamente porque la Política, acto social, es continuación de la ética individual, sino porque hay tantas éticas políticas como individuos. Y esto me lleva a establecer mis propios principios políticos. Recurro aquí a lo dicho por el propio Jean Daniel: No separo la libertad de la igualdad, ni la creación de riqueza de su reparto. La falsa dicotomía que muchos quieren establecer a la prepo en nuestra patria, más que una mentira, es una atroz falacia, que no le deja nada sino el vacío a los que la siguen. Y como a falacia hay que tratarla, es decir como un error de razonamiento. No veo por ende ninguna razón, motivo o circunstancia para separar esquizofrénicamente los valores del crecimiento económico y de la distribución social.

Reflexiones dirigidas

1.- No se puede separar el crecimiento de la distribución de la riqueza.

Mi ética política me dice que la sociedad no puede crecer económicamente sin que crezcan los seres humanos en cuanto tales. No es admisible éticamente para un “homo politicus” (qué feo suena) que el crecimiento solamente beneficie desaforadamente a unos pocos y la gran mayoría se quede tirando cintura. Como el mundo cambia más rápido que nuestro deseo de cambiarlo, me separo de Daniel en que no veo razón para no ser radicalmente radical, y exigir el cambio “desde la raíz”, todo, aquí, y ahora; que es exactamente eso lo que significa ser radical. Creo en las reformas porque hay que hacerlas, y en las revoluciones cuando hay que hacerlas, porque hablar de progresos – asumo el sentido de Jean Daniel de “progresos” – es relativo a los grupos humanos. No es admisible moralmente que haya gentes que empiecen su ruta vital desde las alturas mientras otros lo hagan desde condiciones de vida que avergonzarían a un perro.

2.- El Poder Corrompe, y se le controla con Democracia

Con Jean Daniel, desconfío del Poder y de las revoluciones que tienen por fin la Toma del Poder. Demasiado hemos visto en el siglo XX, desde Bela Kun hasta Stalin, pasando por Mao y Sendero Luminoso sobre lo que ciertas revoluciones le pueden hacer al ser humano, en lo bueno y en lo malo, y creo en profundidad que lo bueno no justifica lo malo. Pero eso no quiere decir que los compromisos a los que necesariamente hay que llegar se conviertan en componendas, inevitablemente ligadas a la Corrupción. Para evitar o paliar este fin la revolución se justifica, como la historia demuestra, para demoler los sistemas que convierten la libertad y la igualdad humanas en payasadas. Una política honesta no puede transar con el relativismo desencantado de la posmodernidad, y está en la obligación de llamar las cosas por su nombre. Si la democracia no es una pasión movilizadora, entonces no es nada.

3.- En vez de ideologías, “virtudes republicanas”

Los dogmas y las ideologías se hicieron puré en el siglo pasado. El principio de Complejidad de Edgar Moran no es un divertimento intelectual, es una condición del pensamiento para empezar a hacer política en serio. La soberbia y exclusividad del pensamiento único, que nos dirigen al fracaso y a la extinción como especie, deben ser combatidas frontalmente con astuta tolerancia democrática, hábil humildad intelectual, y un inteligente entendimiento en el diálogo y en el manejo de los eternos conflictos de la convivencia humana. Y hay que estar vigilantes para extirpar la soberbia y la autosuficiencia del seno de las propias filas de la opción política que uno asuma. Ya se hace demasiada. Hay que decirlo claro: El que no está contra nosotros, está con nosotros.

4.- El ser humano es su propia finalidad

No se puede sesgar la igualdad de la libertad, ni a la inversa. En el primer caso llegamos a la dictadura y la tiranía, como avizoraran en diferentes líneas Proudhón, Rosa Luxemburgo y Antonio Gramsci; en el segundo caso arribamos al Capitalismo Salvaje y la Ley de la Selva. Dialécticamente, la fraternidad como Valor debiera limar las asperezas que existen entre la Libertad y la Igualdad, reunirlas y dar algo nuevo como resultado, algo que no existía antes. Los extremos de Hobbes y Rousseau no nos sirven. El ser humano ni es lobo ni es cordero, es un ser humano. Por eso el crear riqueza no debe estar separado de distribuirla, y una sociedad no es solamente un sistema económico.

5.- El dinero no es mercancía

El dinero es el símbolo de la riqueza, la unidad de cuenta y un eficaz instrumento para circular la riqueza. La especulación es la culpable de la mayoría de las crisis. Cuando la sociedad pierde de vista la producción de bienes y se “financiariza” en exceso, el dinero se convierte en fin supremo, y desplaza al ser humano. La pobreza no es una cifra, ni la sociedad una bolsa de valores donde impere el individualismo cínico.

6.- La violencia lleva a la extinción

Tras siglos de irresponsabilísima indiferencia frente a los costos humanos de la violencia, o a su relativización en función de valores supuestamente más importantes; llega el momento de decir con toda claridad que la violencia no se justifica ni siquiera en los peores momentos, y que si debe tolerarse como parte de la condición humana, debe ser reducida al mínimo absolutamente indispensable. La violencia es el instrumento de la extinción humana, si es de origen individual, pero peor aún cuando se asume como medio institucional. La violencia es regresión al pasado pre-humano. Si hay que luchar por la Libertad y la Justicia, y contra el Terror y la Injusticia, las formas de lucha que preferiremos son activamente no-violentas, para evitar el sacrificio inútil. La guerra solo se puede justificar en legítima defensa, y tras haber agotado todos los recursos pacíficos.

7.- La barbarie no se responde con barbarie

Si a la barbarie se le oponen sus mismas armas, nos convertimos en aquello contra lo que luchamos. De víctimas nos convertimos en verdugos. Usar las mismas armas del enemigo nos convierte en enemigos de nosotros mismos, porque así traicionamos los valores por los cuales combatimos. La pulverización de los dogmas, las ideologías y los credos religiosos que nuestra época opera rebotan en fanatismos irracionales. El fanatismo es una absolutización de las propias creencias que crea deformidades morales, con las que se justifican los temores ocultos de la humanidad, y se llega a la barbarie. El fanatismo debe ser entonces prevenido y desarmado por todos los medios a nuestro alcance.

8.- El Odio destruye

Entre los efectos principales del odio instalado en la condición humana están el racismo, la discriminación, el desprecio del Otro que lleva inevitablemente con el tiempo a su destrucción física, a no ser que se intervenga activamente al respecto. La opresión lo es fundamentalmente porque humilla al Otro, pero el Yo y el Otro somos el Nosotros, y una casa dividida se derrumbará sobre sus ocupantes. La anti-ética del odio debe ser sustituida por una ética del sentimiento, de la vida y de la razón humana, armoniosamente vinculadas.

9.- La resignación mata

La vida es lo único que poseemos, individualmente y por poco tiempo. La humanidad permanece en nuestros descendientes. Resignarnos ante las desgracias de la vida y las maledicencias de los seres humanos es perder los valores más acendrados y sostenidos de la humanidad: El coraje de no claudicar jamás ante la Mentira, la Corrupción, el Odio, la Intolerancia, la Soberbia y todos aquellos antivalores que destrozan la supervivencia de la especie y la arrojan a condiciones de vida inhumanas y abyectas.

Sé que esto sonará a mis amigos como romanticismo. Me importa tres pepinos. Una ética es un deber ser, y el deber ser se involucra necesariamente con el intento que hacemos de vivir acordes con aquellos principios que, como seres humanos, nos planteamos. Lo que cuenta en estos momentos electorales es saber quiénes somos, cuánto valemos y por qué hacemos las cosas. Como lo planteaba San Pablo, Ama y Haz lo que Quieras, porque si asumimos el Amor como un principio de valoración fundamental, y la intención como elemento de la validez de una ética, entonces aún en los errores habrá posibilidades. Lo que no es admisible es que la Política no contenga límites y que todo sea dirigido por una simple ansia de poder.

Y cómo los seres humanos no somos perfectos, tenemos que replantearnos la naturaleza de la utopía. El que tenga cerebro, que entienda.

sábado, 21 de mayo de 2011

CÓMO SE DERROTÓ AL TERRORISMO – Algo de Historia Reciente




























CÓMO SE DERROTÓ AL TERRORISMO 
Algo de Historia Reciente


“ … a lo largo de ese conflicto, 
el más violento de la historia de la República,
 el PCP-SL cometió gravísimos crímenes
 que constituyen delitos de lesa humanidad (...)
 la CVR estima que la cifra total de víctimas fatales
 provocadas por el PCP-SL asciende a 31,331 personas.”

(Comisión de la Verdad y la Reconciliación)


Introducción

Me atrevo a meter la cuchara en terreno histórico cercano sabiendo que está minado. En momentos electorales en los que se discute sobre tantos y tantos problemas que tuvo y tiene el Perú, el tema del cómo se derrotó al Terrorismo cobra actualidad, dado que además de relacionar Defensa Nacional y Seguridad Ciudadana, se le supone vinculado a una opción de gobierno. Las visiones históricas suelen tener peso político, más si se refieren al pasado reciente y aún no resuelto. Pretendo plantear algunas ideas al respecto como simple ciudadano y no más, para tratar de proporcionar una visión panorámica centrada en sus protagonistas sociales.

La Guerra de Sendero Luminoso y su secuela de muertes marcaron a fuego la escena de los 80 y  90. Los que vivimos esa época tan difícil, a más del Terrorismo, vivimos el mediocre gobierno del segundo Belaúndismo y el desastrosísimo primer gobierno de Alan García, lo que de alguna manera nos hace sentir como supervivientes de cuando menos dos desastres y medio. En aquellos años se sentía al Estado peruano pintado en la pared, Sendero Luminoso hacía lo que quería y mataba generales, almirantes, soldados, policías, dirigentes barriales, alcaldes de pueblo, campesinos y toda suerte de gentes sin que se le supiera detener. No cabía duda de que le había declarado la guerra a la sociedad peruana al modo de Pol Pot en Camboya, incluyendo sus espantosos experimentos sociales.

El estado peruano era como el de hoy: covacha de impresentables que vivían en las nubes, ocupados en faenones mientras el pueblo era agredido tanto por Sendero Luminoso como por malos elementos de las Fuerzas Armadas y Policiales. El que estas líneas escribe padeció, como los demás en este país entre 1980 y fin de siglo, su parte de la Guerra de Sendero, y pretende dejar sentado un punto de vista personal. Después de todo la historia le pertenece a todos los peruanos, y cada 18 de Mayo se cumplen dos aniversarios, más o menos comparables o más o menos incomparables, según las diversas opiniones: La ejecución de José Gabriel Condorcanqui - Túpac Amaru II, Micaela Bastidas y otros miembros de su familia; y la fecha que Sendero Luminoso eligió para iniciar su “Guerra Popular”.

Algunos aún sienten a Sendero Luminoso y al Terrorismo como peligros agazapados que esperan un momento de crisis para apoderarse del estado y la sociedad, fue así un buen tiempo, pero tal peligro ya no existe hoy en día. De Sendero Luminoso sólo quedan precarios jirones de pequeños grupos que han conservado sus armas, y cuya mayor trascendencia es proporcionar sicarios al narcotráfico. Otros pretenden que la Guerra de Sendero nunca existió, los más ni se hacen la pregunta. Algunos desearíamos poner un telón de acero en nuestras mentes que impidan el recuerdo de qué hicimos, pensamos o sentimos en esos años, a fin de creernos que eso no pasó, que fue un mal sueño. Otros virtualizan la realidad, y se la fabrican igualándola a una contienda entre buenos y malos para fines de política subalterna. Pero la realidad real es real y no se puede pasar por alto, mas no culpemos a nadie por querer dejar atrás esos años, no fue una gran época para nadie, yo los siento los años que viví en peligro, mismo título de película, creo que así fue para muchos. Tratemos de mirar atrás a vuelo de pájaro para distinguir el panorama, aunque se nos pierdan detalles, sentimos necesitar una versión común para todos, que aún no tenemos.



Terrorismo y Lenguaje oficial

Es curioso que según ciertos actores políticos, Sendero Luminoso haya sido derrotado y a la vez no. El lenguaje oficial no habla de narcotraficantes sino de narcoterroristas. Vale decir, algo existe de Sendero Luminoso que debe combatirse, por lo menos si le creemos al ex Ministro de Defensa aprista, y excandidato fujimorista a vicepresidente, Rafael Rey. El fujimorismo sostiene que Alberto Fujimori erradicó el Terrorismo, sin embargo es obvio que lo que sobrevive no está derrotado, que lo muerto no está vivo. Ambos enunciados contradictorios se le hacen aceptar a un pueblo acostumbrado a los psicosociales y ansioso de olvidar los malos momentos, como falacia para manipular opinión. Trataré por lo tanto de ver este período y la derrota del Terrorismo y de Sendero Luminoso a través de un hecho que veo indiscutible: Sendero Luminoso fue derrotado por la Sociedad Peruana a pesar de la clase política y económica en el Poder. Afirmo además que esta victoria se le ha retrecheado a la sociedad peruana, y espero con ello plantear un proceso para reivindicar a la Nación Vencedora de esta guerra.

Nuestra tesis es que varios sectores de nuestra sociedad peruana ganaron la Guerra. Intentemos ver entonces lo que cada protagonista hizo en su momento en un sentido amplio. Naturalmente, seguramente corro el riesgo de no decir la Verdad al no decirla toda. Si cometo algunos errores, espero serán corregidos por otros más inteligentes y mejor enterados.

Las Fuerzas Armadas

So pena de ser más miopes que un topo, no se puede quitar un ápice a la labor de las Fuerzas Armadas y Policiales. Los militares y policías pusieron el pecho demasiadas veces en condiciones muy complicadas; los responsables políticos de entonces –  Fernando Belaúnde de 1980 al 85, y Alan García de 1985 al 90 –, como suele decirse, les encajaron el asunto, les empujaron el pato, les arrimaron el piano. La incapaz clase política abdicó sus responsabilidades al entregar el control político absoluto de las zonas de emergencia a los jefes militares.

Debemos rendir el debido homenaje a los soldados, marinos, aviadores y policías que se fajaron sobre el terreno con pobrísimos recursos, que obedecieron órdenes y combatieron a un enemigo complejo, retorcido y difícil. Es una terrible verdad que se cometieron crímenes espantosos contra importantes sectores de la población que nada tenían que ver con Sendero, algunos pretendían responder al Terror con el Terror. Pero los perpetradores no fueron las Fuerzas Armadas de Grau, Bolognesi y Quiñones, sino sus peores elementos, algunos de ellos de alta graduación.

Mirando con ojos de ver, las Fuerzas Armadas y Policiales fueron abandonadas a su suerte por una clase política ciega y dedicada a gobernar para sí misma. El sentido de las Fuerzas Armadas y Policiales es el cumplir órdenes, y por eso la responsabilidad de los crímenes de lesa humanidad está en las órdenes de los mandos, y/o en los individuos que actuaron contra las órdenes o por fuera de la institucionalidad militar y policial, transformados en banda armada o paramilitar. Las Fuerzas Armadas no son sutiles, no hacen lo que los instrumentos más delicados del aparato civil pueden hacer, aprendieron sobre la marcha una forma de guerra para la que no estaban preparados, y en el proceso sufrieron bajas. Pero fue la Fuerza Armada la que arbitró el principal recurso para derrotar a Sendero: La población misma.

¿Qué debería enseñarnos esto? Que las Fuerzas Armadas no deben renunciar nunca a su vocación de proteger a la Nación. Es su razón de ser por más que algunos la perviertan y tratan que olvidemos que el pueblo de uniforme no está ahí para matar al pueblo, sino para defenderlo. Y para defenderlo necesita tecnificación, presupuesto, respeto de la ciudadanía, liderazgo civil.


Los Ronderos y Comités de Autodefensa 

Sendero Luminoso actuaba contra el pueblo. El Terrorismo consiste en sembrar el Terror para lograr la parálisis de las voluntades y la obediencia de las gentes. Sendero era particularmente brutal y sanguinario con las comunidades rurales campesinas y selváticas, que sufrieron su presencia durante más tiempo y con mayor dureza que los pobladores urbanos. Sendero ingresaba en las comunidades campesinas y, so capa de justicia popular, cometió toda suerte de crímenes. La moral es algo muy bueno, pero no detiene una bala o machetazo. Aún así, la resistencia campesina fue durísima, inerme y mal orientada por las Fuerzas Armadas, recordemos la matanza de Uchuraccay. Tras algún tiempo de dar manotazos en varias direcciones y aplicar sin éxito las estrategias contrasubversivas de la Escuela de las Américas, se estructuró una estrategia militar coherente: Armar al pueblo para que se defienda a sí mismo. Ello arrojó como resultado la derrota de Sendero en el campo. Cuando los senderistas se percataron que los antes indefensos campesinos, hombres, mujeres y niños que habían vejado y asesinado tenían dientes para morder, y mordían fuerte, huyeron a escape a las ciudades de la costa y a la ceja de selva. No se ha escrito la historia de esa resistencia de rejones, machetes, fusiles artesanales, cerbatanas, arcos y flechas.


Los Ejércitos de las etnias selváticas


Cuando Sendero se desplazó a la selva alta encontró dos cosas: la hoja de coca y las comunidades étnicas. Derrotados en la sierra por las Rondas Campesinas y Comités de Autodefensa, pensarían tal vez que las etnias selváticas serían más fáciles de dominar. Pero los abusos de Sendero llevaron a los indígenas de la selva a sumarse a la resistencia, tales los ejércitos asháninkas, que se las vieron por sí solos contra Sendero Luminoso. Venían a Lima las delegaciones asháninkas a pedir al Estado retrocargas y municiones, pues el corto alcance de arcos y cerbatanas les permitía resistir pero no enfrentar a Sendero en campo abierto, la moral del hombre desarmado se hunde frente al abuso. Las etnias de la selva con sus armas tradicionales y las que las Fuerzas Armadas les proporcionaron vencieron a Sendero y recuperaron a sus niños raptados para adoctrinamiento. Sin embargo, este episodio de la guerra aún no termina en las zonas del VRAEM y el Huallaga, donde jirones de Sendero se vinculan al narcotráfico como brazo armado a sueldo o a cupo, pero su capacidad de amenazar al Estado y a la Sociedad se ha evaporado.

Lección a extraer: Por más autoridad y gobierno que seas, no ten metas con veteranos de la Guerra contra Sendero. El Baguazo se dio porque los hombres y mujeres que defienden su tierra y su cultura de la ideología del perro del hortelano no son idiotas. Sorprende que tras la experiencia de Sendero Luminoso nuestros más connotados politicastros no hayan entendido tan sencilla verdad. Lo seguimos viendo estos días, en las acostumbradas mecidas de la tecnocracia, que estos veteranos toman como un insulto a su inteligencia.

Si nos libramos de Sendero Luminoso, no fue que los habitantes de las ciudades nos levantáramos a pelear, se levantaron los indios y cholos que algunos que se creen superiores desprecian estos días. Sendero y el MRTA fueron vencidos por los guanacos y chunchos de la sierra y selva del Perú. Me alegra que volvamos a la buena costumbre de Rondas y Comités que desfilan el 29 de Julio con sus ojotas, ponchos, sombreros alones y retrocargas, al lado de las Fuerzas Armadas de uniforme. Pero no hay reconocimiento social a esos cholos e indios que dieron la pelea: ¿Dónde está el Monumento a las Rondas Campesinas y los Comités de Auto Defensa? ¿Dónde la Plaza de los ejércitos asháninkas y demás etnias selváticas? Lima y su petulante ignorancia siguen, como vio tan claro Bolívar, a cien leguas del Perú, y la Nación sigue siendo muy superior al Estado.

La Policía Nacional del Perú

La Policía Nacional del Perú tiene muchos defectos, pero ahí también hubo luz en esos oscuros años. La Policía estuvo en la primera línea de combate contra Sendero, y su lógica fue apabullada por los acontecimientos. Pusieron las primeras víctimas, pues Sendero atacaba como primer objetivo a las comisarías, pues erradicarlas desaparecía la presencia del estado y eliminaban la defensa social frente a la delincuencia. Desterrada así la Policía, Sendero se hacía garante del orden dentro de su peculiar concepción, y trataba de alcanzar legitimidad social.

La entrada de las Fuerzas Armadas en la lucha contra Sendero puso a la Policía en un rol secundario. Para 1990 las zonas rurales estaban casi libres de Sendero Luminoso pero en las ciudades menudeaban las acciones terroristas. Las había habido antes, pero comon demostraciones de poder: perros colgados, pintas, apagones y feroces pero limitadas ejecuciones selectivas. Las intervenciones armadas eran más importantes en las zonas urbano-marginales, pero a fines de los 80 y principios de los 90, coches-bomba y apagones eran cotidianos en los cascos urbanos, pues Sendero traslada sus cuadros sobrevivientes a las ciudades y ceja de selva. Estos cuadros se unieron a la plana mayor, que nunca se fue de Lima, dirigida por el llamado Presidente Gonzalo, Abimael Guzmán Reynoso. Las ciudades sufrieron así ofensivas directas, de las que el atentado de la calle Tarata en Miraflores fue uno de los más representativos.

La población urbana, aislada del resto del Perú, creía que el mundo se acababa, y millones emigraron fuera del Perú gracias al esfuerzo combinado de Sendero Luminoso y Alan García. El supuesto crecimiento de Sendero era parte del espejismo con el que siempre nos hemos engañado, se cree que lo que ocurre a la vuelta de mi casa le pasa a todo el país. En 1990, Sendero ya estaba vencido estratégicamente cuando inició campaña en las ciudades de la costa. Sus feroces manotazos de ahogado buscaban ganar alguna hegemonía en la ciudad, pues en el campo le había ido mal. La toma de la comisaría de Villa El Salvador y el bombazo de Tarata fueron medios para manipular a la población, no otra cosa es el terrorismo.

La Captura de Abimael


Bastó la captura de Abimael Guzmán para que el castillo de naipes del senderismo se viniera abajo. La labor de la Fuerza Policial dirigida por Antonio Ketín Vidal y otros hábiles policías no puede retacearse. Abimael cayó un día en que el Presidente Alberto Fujimori estaba de pesca y volvió precipitadamente a Lima a buscar la popularidad que se le escapaba, agenciada entonces como hoy,  por el control de los medios de comunicación. Abimael Guzmán cayó en los cubileteos políticos de Vladimiro Montesinos – no retaceemos su parte, importante aunque no tan esencial como se le ha pintado - que llevaron a una suerte de Acuerdo de Paz con entrega de armas de muchos elementos senderistas. Se dice que hasta el 60 o 70 % del aparato fue desactivado así, y no es poco. A cambio, Abimael Guzmán y su facción apoyaron desde la cárcel la reelección de Fujimori de 1995, como se recuerda. Sin embargo, los senderistas de la ceja de selva no aceptaron el hecho y pese a algunos precarios éxitos, terminaron en el triste papel subalterno de sicarios del narcotráfico. Como tantas veces ha ocurrido, los incendiarios terminaron de bomberos, y apuntalan el corrompido sistema de cosas.


La resistencia popular urbana

La resistencia popular urbana ha sido tan ignorada como la decisiva intervención de los campesinos quechuas y aymaras, y los grupos étnicos selváticos. Sendero Luminoso había estado en las universidades nacionales y en el magisterio desde muchos años antes de declarar la Guerra a la sociedad peruana, pero su hegemonía era duramente cuestionada por grupos como Patria Roja. No vamos a retrechear a nadie su participación, Patria Roja operaba como frontera ideológica de la democracia, probablemente sin saberlo ellos mismos, muy pocos opusieron resistencia ideológica a Sendero Luminoso. Las radicales discusiones políticas en las universidades nacionales las resolvían las habilidades políticas más desarrolladas de otros grupos de izquierda, que le arrebataban audiencia a las pobremente formadas huestes senderistas.

Universidades Nacionales

Cuando Sendero declaró la guerra, produjéronse cismas profundos en los grupos de jóvenes radicales de la época, varios se integraron a Sendero, pero no la mayoría. Como forma radical de ganar las discusiones políticas, Sendero  introduce el tiro en la nuca del polemista que le derrotara. Esta amenaza de muerte obligó a profesores y estudiantes a callarse para proteger sus vidas, hay. En casos en que la única resistencia posible es seguir vivo. A diferencia de los campesinos, los estudiantes no eran adecuados a ojos de los militares para armarlos contra Sendero, su radicalismo les asustaba, y no los sabían diferenciar. Sendero los usaba para camuflarse detrás, provocando la represión policial - militar para radicalizar estudiantes y reclutar nuevos cuadros. La intervención militar en las Universidades fue así más bien contraproducente a efectos de la guerra contra Sendero.

Magisterio y Sindicato

La penetración senderista en el magisterio peruano fue muy temprana, el tremendo deterioro económico y social del magisterio fue un caldo de cultivo que aprovecharon a conciencia, importantes dirigentes y núcleos de militantes eran profesores, algo lógico pues la masificación educativa puso escuelas en todo el Perú, y Sendero parasitó la estructura educativa basado en el discurso ideológico de los estudiantes de pedagogía, proclive al cambio social, y la crecientemente popular extracción social de los profesores. El simplón y acrítico marxismo de manual, parte de la muy deficiente formación inicial de los maestros, dio lugar a que el magisterio fuera el sector social más importante para Sendero Luminoso, que centró su acción en los órganos intermedios, escuelas, universidades, institutos pedagógicos, sindicato, incluso las academias preuniversitarias.

A la vez, la organización que mejor resistió la creciente infiltración fue el SUTEP, que aguantó el vendaval a pie firme durante décadas. Sólo se registra una victoria sindical de Sendero Luminoso en el SUTE-Huamanga. Sin embargo, el estado consideró al SUTEP como subversivo, obviamente un grave error.

Cinturones urbanos marginales

En las poblaciones urbano-marginales se producía una sostenida penetración senderista, la crisis económica y social era perfecto caldo de cultivo para ello, precisamente ahí se marcaba parte importante de la escisión social que vivía el Perú, por donde Sendero se colaba. La intervención policial y militar no era suficiente, Sendero destruía el tejido social existente atacando las organizaciones populares, matando o cooptando dirigentes para que les dejaran hacer, y liquidaban la resistencia antes que se produjera. Como habían aprendido antes los estudiantes, no se discute con una bala. Sin embargo hubo hombres y mujeres valerosos que alzaron su voz contra Sendero Luminoso, y lo pagaron con su vida. A ellos se debe que Sendero no penetrara más en las ciudades. Pascuala Rosado en Huaycán y María Elena Moyano en Villa El Salvador dieron testimonio de coraje y vocación por la paz con sus propias vidas. Y no fueron los únicos.

En resumen, la derrota de Sendero Luminoso fue también obra de maestros sindicalistas, pobladores organizados y estudiantes universitarios. Su intervención no tan decisiva se constituyó como resistencia sorda, que hay que revalorar y comparar con las de la clase política de entonces.


Terrorismo, Narcotráfico, Fujimontesinismo

Lo que queda de Sendero Luminoso hoy en día son grupos de sicarios que por cupo o salario se vinculan al narcotráfico en algunas partes de la ceja de selva peruana. No se registran acciones senderistas fuera de estas zonas. La penetración del narcotráfico en la política no es nada nuevo, ni se limita a Sendero Luminoso. Desde los ´80 y ´90 hay congresistas y otras autoridades claramente conchabados con el tráfico de drogas. En aquel momento los peruanos nos limitábamos a colocar la hoja de coca en Colombia, que hegemonizaba la elaboración de cocaína a través de sus cárteles, aún los mexicanos no entraban en la colada. En Estados Unidos decir colombiano era sinónimo de narcotraficante. Y parece ser nuestro destino que pongamos la materia prima y otros se lleven las ganancias, como la minería hoy en día. Todo esto significa Corrupción. En el empobrecido y estamentario Perú de aquellos días, las opciones que muchos ciudadanos teníamos al frente eran la emigración o el narcotráfico. 

Cuando Sendero fue vencido y su moral destruida, sus motivos para luchar se pasmaron, quedó eliminado como amenaza y estorbo, y por ello muy conveniente tenerlo lo más “vivo” posible como arma política. La dupla Fujimori-Montesinos actuó en este sentido con una inteligencia y eficacia poco conocidas en la mediocre política peruana. Tras el golpe del 5 de abril de 1992, esta dupla capeó el medio internacional tranquilizando a Estados Unidos la lucha contra el narcotráfico. Luego convocó a un Congreso Constituyente para lavarse la cara, aprobó una Constitución – que nos rige hoy en día con cambios de poca monta – que reestructurara las cosas en su beneficio, e incluso se permitió derrotar por goleada a los remanentes de la clase política en debacle nucleados alrededor de Pérez de Cuéllar. De paso resolvió temas de verdadera importancia como el eterno conflicto con el Ecuador, y acabó con lo que quedaba del MRTA. Por otra parte, la dupla construyó el más afiatado aparato de corrupción que se haya visto en nuestro país: Echenique, Balta, Leguía, Odría y otros quedaron por comparación como niños de teta. La clase política tradicional, desplazada del papel principal en el reparto de la torta, se enojó con Fujimori, si bien hizo alianza con él en determinados puntos fijos. El resto es historia.

Colofón

Notarán mis lectores que no tengo interés alguno en relevar desacuerdos, como por ejemplo si los muertos en la Guerra de Sendero fueron 70,000 o 25,000. Me basta por el momento con que hubo muertos en un conflicto que enfrentó a peruanos contra peruanos. La victoria en esta Guerra ha querido ser “privatizada” como  mérito político exclusivo de un pequeño grupo (nosotros matamos menos). Creemos que esta gesta nacional fue mucho más compleja y difícil.

Todos los sectores, sin excepción, que participaron en esta Guerra tienen derecho a un proceso de paz y reconciliación nacional, a reconocerse a sí mismos y ser reconocidos por la sociedad en su conjunto, para que nunca más vuelva a haber una Guerra como ésta. He tratado de resumir lo más posible una visión de esta época que tal vez, solo tal vez, podamos compartir todos los peruanos. Si lo he conseguido, me alegro. Si no, seguiremos haciendo el esfuerzo.