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lunes, 19 de enero de 2015

LA EDUCACIÓN NO RESUELVE NADA - LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA 9


LA EDUCACIÓN NO RESUELVE NADA
LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA 9


La solución para todo ... ¡es la Educación! 
(Creencia General)

Introducción

Nosotros creemos que la Educación como la pregonan los políticos y los empresarios no es solución de nada.

Nos oponemos al artificial discurso de la Educación como  panacea de todos los problemas, pues creemos que se trata en exclusiva de hacerle creer a la gente que la Educación soluciona problemas.

Modificar un aspecto de una realidad compleja y dejar igual lo demás no aporta gran cosa.

Cuando viene alguien con responsabilidad y se le plantea un problema existente, verlo poner los ojos en blanco y pontificar: Eso se resuelve con educación, no nos dice nada. Debiéramos empezar por definir qué es eso de Educación, y cómo y en en qué medida soluciona tal y cual problema.

Asumir la Educación como Panacea Mágica es puro tonteo a que se somete a las gentes. La "Educación" no es un metafísico abracadabra que administrado a cuentagotas soluciona problemas de toda laya y calaña en nuestras sociedades. El problema laboral juvenil en nuestro país, por ejemplo,  le hace saltar las costuras al presente gobierno, y no puede resolverse con más "educación".

Además, hay desacuerdos: Por ahí un importante columnista de la concentración mediática repite muy suelto de huesos que el problema en la Educación es el exceso, porque produce demasiados contestatarios e izquierdistas, y eso que le turba el sueño a la clase dominante no puede resolverse con más educación.

Que la Educación instrumente la movilidad social mínima propia de una sociedad más o menos democrática es una afirmación vacía en el contexto de un feroz clasismo y desbarajuste social y ético. Todos sabemos que la Educación como concepto, proceso, sistema, actividad, etcétera, en nuestros países es bastante inútil y prescindible, y no solamente no logra objetivos positivos sino que más bien propicia el retroceso y sostiene la reproducción de las desigualdades. 

Lo Manifiesto y lo Latente

Cuando se dice que la Educación resolverá tal o cual problema, hay que mirar bien quien lo dice. Si son políticos de mafia y argolla (y de los otros también), decirlo les permite distraer a las desconcertadas gentes, patear las soluciones a los verdaderos problemas hacia las calendas griegas, diluir las culpas y responsabilidades de los desastres de las últimas décadas, y encubrir lo masivo de los operativos de robo, corrupción y mentira que tienen masivo y entusiasta lugar mientras hablamos.

Como el proceso educativo dura decenios y no se sabe exactamente si termina, y cuando, es perfecto  manipularlo como Solución, pues no obliga a nadie a gran cosa. Es sumamente útil para hacer la finta de que se hace algo, inaugurar un par de aulas y dejar el resto como está, porque mientras la gente crea que algo se hace para "el futuro", en el hoy el corrupto sigue corrompiendo, el ladrón robando y el mentiroso mintiendo, porque las gentes dedican energías a "estudiar" o a reunir los ingentes fondos indispensables para que sus hijos "estudien". El truco es que sigan creyendo que "el que estudia triunfa", y dejen a los sinvergüenzas que roben mientras "hacen obra", en la esperanza de morder su tantito ... una vez que hayan logrado obtener esa cada vez más cara mercancía llamada "Educación". 

El meollo del problema

Lo dicho suena tan desesperanzado como desencantado, pero decía mi Santa Abuela que el que dice la verdad no miente. La Educación como Panacea es para engatusar a las gentes, y tiene poco que ver con lo esencial de la Educación.

Usemos un truquito epistemológico para distinguirlo,  un enfoque fenomenológico más o menos a lo Husserl. Es decir, concentrémonos en el fenómeno tal como es en sí, abstrayéndolo y deconstruyéndolo de todo aquello con que se lo rodea, y que usualmente proviene de diversos idola a la vieja moda de Francis Bacon.

Es decir, veamos el fenómeno educativo calato y despojado de toda morralla, basura, hojas secas y estorbos que nos tapan los hechos. Desprendidos de lo que no es fenoménicamente Educación, nos deshacemos de todo lo demás: "Política educativa", "Economía educativa", "Sociología educativa", "Sistema educativo" y todo otro añadido. Una vez deconstruido todo esto, discernimos el verdadero grado de importancia o "imprescindibilidad" de lo que queda como esencia de la Educación. Así tenemos argumentos para decir si lo que hacemos tiene sentido, si ponemos los recursos donde deben estar, o si lo que invertimos va a producir o afectar un resultado previsible, o si simplemente hacemos la misma finta una y otra vez.  

Deconstruyendo

En el siguiente cuadro hay elementos que nos refieren a la Educación: 

ELEMENTO
PERTINENCIA
SE PUEDE PRESCINDIR
Salón de Clase
Es importante que haya un espacio físico, sin embargo la transmisión de conocimientos, habilidades y actitudes no lo requiere necesariamente, y puede utilizarse casi cualquier lugar como espacio de aprendizaje.
SI
Textos, Equipos y Materiales
Refuerza la acción del profesor, pero tanto profesor como alumno pueden eventualmente pasársela sin textos, equipos ni materiales como ocurre en muchísimos lugares. Incluso el concepto mismo de Libro de Texto está en veremos.  La transmisión de contenidos no requiere necesariamente de ellos, aunque parecen auxiliares de mucha importancia para facilitarle la vida al docente y puede incluso que faciliten el aprendizaje. 
SI, 
en situaciones extremas
Escuela
El aprendizaje no requiere en realidad de Escuelas, pues se produce espontáneamente; pero parece importante tener estas instituciones para transmitir y fijar las conductas sociales consideradas deseables. Sin embargo, podemos imaginar un proceso de enseñanza / aprendizaje, que podría continuar eventualmente sin escuelas o con conceptos más cercamos a los de las comunidades educadoras.
SI, aunque tiene importancia para la socialización
Director
Necesario si hay muchos profesores y alumnos, y hay que administrar y gestionar recursos escasos. Puede eventualmente apoyar el proceso educativo. Pero no es imprescindible el Director para que haya enseñanza / aprendizaje, y demasiadas veces su acción estorba, deforma o dificulta el aprendizaje. 
SI
Organismos Intermedios
Pueden apoyar a maestros y alumnos, pero sin ellos nada cambia en el proceso general. Pueden ser eventualmente útiles, pero tienden a la burocracia, y pueden perfectamente ser factor de retardo o de coacción y coerción de los docentes de a pie. 
SI
Currículo
Representa lo que se enseña, y sin contenidos no hay enseñanza. Es verdad que los contenidos suelen anquilosarse y limitarse a la repetición y paporreteo, pero no hay enseñanza ni aprendizaje en el vacío, y cuesta imaginarse un proceso de este tipo sin contenidos. Por otra parte, los contenidos representan la experiencia condensada, resumida y sistematizada que los grupos humanos consideran importante transmitir a sus descendientes.
NO
Maestros
Los que enseñan, no es posible de ningún modo prescindir de ellos. Son las correas de transmisión de la experiencia social entendida tal como lo mencionamos en el cuadro anterior.
NO
Alumnos
Los que aprenden, no es posible prescindir de ellos. Son los que asumirán los contenidos sociales considerados relevantes y reproducirán el modelo y lo modificarán de acuerdo a sus necesidades. Con el tiempo serán, a su vez, transmisores.
NO

(Inserte aquí otros elementos que se le ocurran y continúe el análisis)




Algunas Conclusiones

Desprovisto de toda la morralla, hojarasca y fuegos artificiales, el hecho mondo y lirondo en sí es que lo más básico y esencial en Educación es:


Alguien que enseña,
y alguien que aprende. 

Podemos discutir hasta la náusea las circunstancias, personas, rasgos, colores, sabores y texturas del fenómeno, pero al final todo parece reducirse a esto, y nada más que esto:


Alguien que enseña a Alguien que aprende unos conocimientos socialmente relevantes.  

Y no habría nada más esencial en el fenómeno educativo. Tal vez le cargamos la tinta demasiado a lo esencial, porque definitivamente hay más, pero como ya no es lo Esencial, podemos continuar razonando desde este punto. Así llegamos a una consecuencia fundamental de lo dicho:


En Educación, puedes cambiar lo que creas necesario, pero si no modificas para mejor las condiciones de Enseñanza del Profesor, y/o de Aprendizaje del Alumno … pues no has atacado la esencia del Problema.


EN CONSECUENCIA, NO HAS HECHO REALMENTE NADA.
(E incluso puedes estar retrocediendo)


.   
Colofón

La mayor parte de lo que se dice que mejora o afecta a la Educación no va a lo esencial sino a  lo accesorio: La infraestructura, organización, equipamiento, etcétera, tienen importancia pero no van al centro del problema, que es la optimización del proceso de enseñanza / aprendizaje a través de la mejora de las condiciones de vida del maestro y de los alumnos.

La mayor parte de los que venden la Educación como Solución a los problemas de la sociedad abstraen a Maestros y Alumnos del proceso y pretenden persuadirnos que poner computadoras y construir aulas mejora sensiblemente la educación. Ello es tan efectivo como arrojar violines en paracaídas para enseñar música, o construir aulas más grandes para que entren el doble de alumnos en cada una. Pero es que arrojar violines con paracaídas o duplicar el tamaño de las aulas son "obras" tangibles que permiten robos aún más tangibles. En cambio, capacitar docentes y mejorar sus ingresos y condiciones de trabajo, o entregar desayunos y transporte escolar, aunque sí mejoran las condiciones de vida de las gentes involucradas en el proceso, se dejan de lado pues el porcentaje de coima es más reducido.

Constatar esto y decirlo es incendiar la pradera, y eso a muchos no les gusta, pero las hogueras queman, y también iluminan la noche. El que tenga oídos, que vea.  

Peru Blogs

domingo, 31 de agosto de 2014

CINCO IDEAS SOBRE EDUCACIÓN EN LA COMUNIDAD - LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA (III)


CINCO IDEAS BÁSICAS SOBRE EDUCACIÓN EN LA COMUNIDAD

LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA (III)


Introducción

La Educación en la Comunidad es una idea de buen tono, fácil de aceptar de los dientes para afuera. De cerca se ve que le pisa los callos a demasiadas gentes e instituciones, se parece demasiado al Home-Schooling, a la Educación a Distancia, a la Educación Comunitaria y a la Educación No Formal, y no pueden objetivamente simpatizar con ella los grupos que verían afectados ingresos y autoestima de hacerse una reforma o revolución educativa que apuntara a desacralizar la Educación Formal.

La frondosa Burocracia educativa necesita sistemas complejos para medrar burrocraceando; los funcionarios y empleados de los ministerios para complicar lo que debiera simplificarse; los sindicatos para ganar más trabajando lo menos posible; los empresarios para lucrar más aún con una Educación que mientras más inútil, mejor. Díganlo de cierto los candidatos a posiciones regionales, municipales y nacionales que han construido sus bases de poder con colegios y universidades privados, diseñados más para posicionar a sus propietarios que para ofrecer instrucción pertinente y de calidad.

Fuera de la hipocresía normal, la Educación por la Comunidad es una idea que en la práctica no tiene más que enemigos. Y como nos gusta llevar la contra, ello ya hace que simpaticemos con ella y tratemos de verle qué tiene de tan peligroso.


De qué se trata hoy

Decía un desconocido educador africano, que para educar a un niño se necesita de toda la tribu. Hay gran enjundia y sabiduría en esta cuestión, así planteada, porque nos lleva a los fines que la Educación debiera cumplir, como a la pertinencia de los medios, estrategias, didácticas y actitudes vinculadas. El otro día revisaba el concepto de Pedagogía del Afecto, que la educadora ecuatoriana Rosa María Torres plantea en su Blog OTRA∃DUCACION, y está claro que lo que falta en nuestros sistemas son espacios amables y afectuosos. Es más, nuestros espacios no son ni amables ni afectuosos por una razón, intuyo, sistémica: Tener espacios amables y afectuosos va contra toda la lógica realmente existente del proceso enseñanza / aprendizaje tal como nuestros sistemas lo plantean.

Tener escuelas decentes implica, si entiendo bien las cosas, primero querer tenerlas, vale decir un proceso de Toma de Decisiones que se base en Valores Humanos explícitos y deseables, y no necesariamente en Intereses. Claro que sabemos bien que, como dice Jacinto Benavente, mejor que crear afectos es crear intereses, lo que no es errado si atendemos a la naturaleza  humana. Así que dado que los intereses se anteponen a los afectos, entendemos que nuestro interés a largo plazo como personas y educadores indica que estamos llegando a un punto de quiebre, a un límite asintótico que sólo puede moverse si asumimos hoy decisiones basadas en valores más o menos permanentes que no estén demasiado influidos por el corto plazo. De lo contrario, el filo de la realidad nos decapitará antes que nos demos cuenta.  


Educación en la Comunidad: Cinco Ideas Básicas 

Educación en la Comunidad
Comentario
Primera Idea:

Los sistemas educativos actuales no responden a las necesidades sociales

Las carreras no corresponden a las necesidades sociales, las empresas no tienen ni operarios ni ejecutivos bien entrenados, la cantidad de conocimientos y habilidades que se imparten tienen poca o ninguna relación con la economía, se enseña demasiado inútil y muy poco útil. La educación mercantilizada hace que enseñar cualquier cosa social y económicamente relevante sea demasiado caro.  

Por supuesto, tampoco se trata de Cambiar por Cambiar, pero la situación es tan mala y crítica que los cambios cosméticos no solamente no son funcionales, sino que resultan evidentes en su intención de cambiar algo para que todo siga igual.

Segunda Idea:

La discusión y distinción entre lo Privado y lo Público en Educación es obsoleta. Peor aún, inútil.
Uno de los problemas económicos más acuciantes no es, como lo plantean los poderes fácticos y algunos despistados “ideólogos”, la discusión entre lo Privado y lo Público, sino entre lo Grande y lo Pequeño. El régimen de propiedad en la actualidad puede ser administrado, el problema de fondo parece más bien quien lo administra y en nombre de qué intereses.  

De ahí que la propiedad de las instituciones educativas es relativa a la medida en que leyes y usos les planteen fines comunales. No hay educación sin sus actores fundamentales: Padres y Madres de Familia, Profesores y  Alumnos, en la perspectiva más amplia. Los Promotores no son necesarios en este esquema, a no ser que se hagan necesarios y no rémoras. En el plano ideal y utópico, toda Institución Educativa es propiedad de sus Padres y Madres de Familia. Las Instituciones formadoras de Maestros, por cierto, no los forman para la relación con Padres y Alumnos, es decir no los forman para responder a las necesidades sociales.

Tercera Idea:

Una Comunidad Educadora reúne orgánicamente a sus instituciones económicas, sociales, educativas y políticas – y si le faltan se une con otras comunidades que tengan lo que le falta – para crear un entorno educativo basado en sus realidades económicas, sociales, políticas y educativas.

Esto suena a perogrullada evidente, sin embargo se ha perdido de vista completamente en un paisaje neoliberal. Podríamos apelar a las esclarecedoras ideas de Francesco Tonucci como apoyo, pero trataremos de decirlo más fácil:

Una comunidad educadora es la que integra las necesidades de sus habitantes en su devenir cotidiano, y las satisface creativamente. Hay modelos en varias partes del mundo, y no en exclusiva de la esfera educativa, y no en todos los aspectos. Pero el modelo fundamental es el de cualquier comunidad que trata de sostener valores comunales propios de todas las comunidades, así como la originales de cada comunidad.

Cuarta Idea:

Los problemas de la Comunidad son problemas educativos. Los problemas educativos son problemas de la Comunidad.


Entre los problemas más acuciantes de las gentes está la sobrevivencia, pero no cualquier sobrevivencia, sino una basada en Valores comunitarios e individuales entre los cuales está, qué duda cabe, el vivir con cierta comodidad, holgura y equilibrio. La capacidad de balancear lo colectivo y lo individual, la oferta y la demanda, el trabajo y el ocio, así como otras díadas sociales, parece estar mejor representada en comunidades pequeñas que en el individuo o en las comunidades muy grandes. 
Por otra parte, se pude entender una Comunidad grande como una Comunidad de comunidades.

Quinta Idea:

La Educación Formal tal como está planteada, es básicamente un estorbo y ya pasó el grado de la inutilidad simple, pues no solamente no resuelve problemas sino que los crea.



El nivel de costo-beneficio de la Educación, más sus problemas anexos (quién cubre, y en qué bienes, los costos de la educación, por ejemplo) está alcanzando un nivel en el que la reducción constante del valor de una titulación en el mercado determina que sus costos se pongan por debajo de su punto de equilibrio. En simple significa que los recursos empleados en formar profesiones y oficios inútiles ya le pasa factura a la sociedad en recursos inmovilizados, productividad e impuestos. Por supuesto esto es más grave en unas sociedades que en otras, pero parece más grave y urgente en América Latina, con su enorme población NINI (Ni Trabaja NI estudia).

Naturalmente, puédese añadir aún más Leña a la Hoguera Educativa si le agregamos más caracteres a esta EDUCACIÓN EN LA COMUNIDAD. Adelante profe, no se sienta corto J.

Colofón

Nadie quiere pensar en las imprevisibles reacciones que adoptarían las sociedades llevadas a su límite. El paradigma Quien estudia, triunfa es un calmante social cada vez más colapsado, un metarrelato que la postmodernidad envió a la bancarrota. Donde no hay flexibilidad social suficiente, el maximalismo fanático (O el fanatismo maximalista, que lo discuta quien esté de humor de hacerlo) echa raíces y rompe violentamente por la mitad lo que no nos atrevimos a tajar con sacapuntas en tiempos más felices.

Con esta brazada de leña advierto el problema. Las hogueras no sólo queman, también iluminan la noche. Y mi Conclusión ya acostumbrada: No es la Educación la que cambia la Sociedad, es la Sociedad la que cambia la Educación. Hasta otra, que será pronto.

Peru Blogs

lunes, 19 de agosto de 2013

HABILIDADES VERSUS TITULACIONES o La Pirámide del Mercado Laboral

HABILIDADES VERSUS TITULACIONES, o 
La Pirámide del Mercado laboral


Y ya está saltando la liebre en los países civilizados. La carrera de ratas de ganar plata para comprarse titulaciones - maestrías, diplomaturas y otros - que sirvan para ganar más plata empieza a derrumbarse como lo haría cualquier Pirámide Financiera que se respete. La diferencia con lo financiero de corto plazo, por supuesto, es que es una Pirámide de Mediano plazo, y tan Global como la del burbujeante mercado inmobiliario. La Fundación Bill y Melinda Gates alerta sobre el fenómeno que está ocurriendo en el mercado laboral (Ver el link:  http://www.xarxatic.com/habilidades-vs-titulaciones/):

Papeles versus realidades

El reino del papel que certifica habilidades está entrando en una crisis completamente análoga a la de los papeles que representan deuda hipotecaria, y exactamente por las mismas razones: Cuando la burbuja inmobiliaria reventó en los Estados Unidos y arrastró consigo a medio mundo, fue porque lo que el papel mostraba contrastado con la realidad resultaba ser penosamente distante. Digamos que si el papel marcaba un millón lo real era 100,000. Claro que el problema le terminó cayendo a los tenedores de papeles, que no consiguieron encajárselos a otros, y debidoen buena cuenta a que esos otros no aceptaron que se los encajaran, vulgo, no los compraron. Y algo análogo podría ocurrir en el mercado del empleo.

Si la certificación que se anuncia en los papeles no se corresponde con las habilidades reales de los postulantes a los diversos empleos, ello - como es lo más natural - se reflejará en los estándares de productividad de las empresas y en la alta rotación de empleos, con los costos consiguientes para las empresas y el público.   

La lógica del empleo

Despojada de los elementos ideológicos que suelen rodearla, la lógica del empleo es simple en su concepto, por más compleja que sea su aplicación: Ceteris paribus, se trata de empatar los requerimientos de un determinado puesto de trabajo - es decir un set de tareas determinado con mayor o menor precisión en condiciones predeterminadas - con las habilidades que las personas presentan y que se proyectan a su más óptimo cumplimiento. Es decir, tenemos dos listas frente a frente (REQUERIMIENTOS VERSUS HABILIDADES), y donde hallemos mayor número de empates R - H, pues ahí encontraremos a nuestro cuerpo caliente útil para llenar el puesto requerido, y por ende, gracias a la racionalidad del sistema - base fundamental del sistema capitalista y de hecho de cualquier sistema - se obtendrían mayores y mejores utilidades, que de eso se trata la lógica del asunto. 

Que la lógica ceteris paribus sea fácil de entender no quiere decir que la tarea sea fácil, como sabe todo gerente de personal con medio dedo de frente. Un primer factor esencial para empatar el máximo set de H´s a los R´s, es la compensación ofrecida por la empresa para ello, es decir los sueldos, salarios y demás beneficios diseñados para atraer a los mejores para el puesto. La tendencia a minimizar costos hace por lo general que se busque el máximo de rentabilidad con el mínimo desembolso, y esto indudablemente afecta la calidad del servicio ofrecido a la empresa, y a la larga sus ventas y utilidades. Esto, por supuesto, es relativo a la elasticidad de la demanda del producto / servicio que se vende.

En pocas palabras, no se puede esperar que alguien que gana una miseria ofrezca un superservicio, eso es de ilusos. Y esto es más válido conforme los productos o servicios son de demanda más inelástica. Y más agudo cuando hablamos de servicios en vez de productos. El servicio - la presencia del ser humano que hace cosas reputadas como reembolsables - es uno de los grandes problemas filosóficos de la ciencia económica porque como no es igual que un producto no puede ser tratado igual, aunque sea esto lo que pasa, básicamente por pereza mental.

Cholo Barato

Por el otro lado (el del mercado de factores), como la necesidad tiene cara de hereje, hallaremos mucha gente dispuesta a trabajar por poco, esta Ley de Bronce se cumple más notablemente en los mercados laborales oligopólicos, donde la Oferta tiende a estrecharse progresivamente. Esto se compensa  (o eso se dice) con la Libre Concurrencia y la Libre Competencia, lo que es verdad solo en sentido general, porque las pequeñas y medianas Empresas no tienen  las mismas ventajas que las grandes.

En el Perú la actividad económica preponderante y que genera la mayor cantidad de ingresos es la minera, aunque en fuerte dependencia con los precios determinados en los mercados internacionales. Pero la mayoría de los empleos en el Perú no los genera la Minería, en realidad genera poquísimos. Es la actividad agrícola la que genera empleos, y es ahí donde deberían centrarse los esfuerzos de cambio en la matriz productiva, aprovechando para ello los ingresos mineros, lo que es cosa de sentido común y esto es lo que en realidad significa guardar pan para mayo. Porque el único sector donde se pagan sueldos y salarios interesantes es el minero, dado el alto nivel de utilidades, que determina a la vez que ahí se concentre la tecnología de punta, en donde los "mejor preparados" tienen ventaja.

El sector servicios, en cambio, es donde se concentra en la realidad más de la mitad de toda la Población Económicamente Activa (PEA), y su principal tecnología de punta es el empleo masivo del "cholo barato". Por ello en el Perú la Burbuja de Títulos añade candela a este sector que es tradicionalmente donde existe la mayor competencia y los menores salarios, y deja casi sin tocar los sectores que requieren Tecnología de Punta en serio. 

Rentabilidad Social

Hasta donde entonces puede ser verdad que se trata de darle valor agregado a la oferta laboral. Aparentemente y más bien encontramos que el pago que se realiza a Universidades y otros centros educativos se hace básicamente a través del sistema financiero, el único verdadero ganancioso de este esquema, donde el ejemplo más interesante por lo cercano es Chile, tanto por las tasas de depósitos y utilidades generados por la Educación como por las protestas de estudiantes, profesores y padres de familia que han hecho puré a la derecha chilena y amenazan las utilidades de ésta.

Rentabilidad Individual

Si miramos el asunto desde la oferta de empleo, hay una ley de rendimiento decreciente en la inversión que se necesita hacer para poder ubicarse en el mercado de trabajo con cierta solvencia. Sería sumamente interesante que alguien se ocupara de investigar cuánto le cuesta en el Perú a una persona alcanzar un determinado status laboral, y qué rentabilidad ofrece, es decir cuál es la TIR y la VAN de esta actividad, a ver si es cierto eso que nos cuentan que "el que estudia triunfa". Pero dejemos estas provocadoras ideas y miremos el asunto un poco más como quisiera Bill Gates, el cual ve que hay muy poca correlación y consistencia entre lo que el papel mostrado por un postulante a un puesto dice, y la habilidad que debe cumplimentar.

Es decir, que la titulación no solamente no garantiza la existencia de determinadas habilidades en el postulante, sino que más bien parece arrojar una cortina de humo sobre éstas.    

Crisis del sistema de educación formal

El sistema de educación formal ya no está al día con los requerimientos de las empresas ni de la sociedad, debido básicamente a que sus currículas son obsoletas, sus métodos vetustos y guiados por la tradición, sus precios altos y sus utilidades artificialmente elevadas dados los bajos costos de las carreras que ofrece, la sobreexplotación de los profesores y el sistema feudal aplicado a su organización. Los sistemas de evaluación se debaten entre lo obsoleto y lo inútil, y no pueden por ende predecir con un mínimo de probabilidad el desempeño futuro de sus egresados. Toda publicidad respecto a los "Tigres" o "Monstruos" es nada más que eso, publicidad para hacer impresión en las mentes juveniles a fin de que saliven y se inscriban en la institución de moda. La educación formal se limita a impartir conocimientos sin cuidarse de su relevancia, pero eso lo hacen también los libros, la experiencia laboral y la autoeducación. Se abren maestrías y diplomados sin tener profesionales idóneos para dictarlas, basando la venta únicamente en el prestigio de la Institución, y así es como surge una burbuja precisamente, cuando no hay correlación entre las capacidades y habilidades requeridas en el empleo, y el certificado que acredita que se poseen.

El callejón sin salida de la empresa

No hace mucho se dio al aire la noticia de que los empleadores en el Perú se fijaban básicamente en la pertenencia a dos o tres universidades de prestigio, lo que no es nada raro, tiene una lógica. Pero también se detectó que había un sesgo muy importante en el aspecto étnico del postulante a un puesto, prefiriéndose los de procedencia criolla antes que los de procedencia andina. Analicemos esto con frialdad y sin moralinos gritos en el cielo.

Obviamente la empresa trata de ganar plata y elevar sus utilidades, y todo el mundo sabe que es a través del mercado laboral por donde se produce movilidad social, pues la habilidad y la capacidad no tienen correlación con la etnia. Y el que se entere más rápido de ello tendrá ventaja sobre aquél que no, ganará más plata, y ese darwinismo empresarial estará detrás de toda política de equidad social. Y si esto es así ¿Por qué no ocurre en el Perú que la empresa sea entonces un igualador social, como en cualquier otra parte del mundo? Pues suena obvio, porque la distinción social no está en relación con la etnia sino con la plata, y más bien la etnia sirve para disfrazar un feroz clasismo instalado en la lógica de la sociedad.

Vale decir que puedes ser completamente antirracista en tu pensamiento y no tener sino criollos en planilla porque solamente ellos cuentan con la formación necesaria para cubrir los puestos. Y será una elección racional. Si en el Perú los que obtienen educación adecuada pertenecen a un determinado grupo étnico, pues resulta lógico buscar en él. Pero como no es de buen tono ni políticamente correcto decir que así es como haces, pues harás la finta y  dirás que no aunque en la práctica sí lo hagas. Claro que es una lógica perversa, pero lógica al fin y al cabo, considerando que los empleadores no son románticos buscadores de la igualdad social, sino prácticos emprendedores y empresarios que tratan de colocar productos y servicios y para eso necesitan "the right man (or woman in this times) in the right place". 

Qué hacer contra El Arte de Hacer la Finta

Lo que la Fundación Bill y Melinda Gates plantean es alentar a las empresas a que dejen de lado el tema de la papelería y se concentren en formas de selección de personal basadas en competencias y habilidades. Dado que la Educación Formal y sus rigideces dejan fuera a la mayoría - entre los que pasan por ella y los que nunca llegan a ella, los NINI -, parece lógico abrir la cancha y mirar fuera del limitado campo de los que consiguen pagar el cupo, y que en realidad han aprendido a cabalidad una habilidad que por desgracia forma parte fundamental de nuestro currículum oculto, y que suele pasmar nuestra capacidad empresarial y aumentar los costos de transacción: EL ARTE DE HACER LA FINTA. 

Estas ideas propenden en consecuencia a incrementar el universo de mentes involucradas en la sociedad, el mercado y la economía en general. Nos viene a la mente lo que los gurús del crecimiento asiáticos señalan en todo idioma: Asia crece porque involucra a su gente. Es obvio que si encuentras un Einstein en un millón de jóvenes, podrías encontrar dos en dos millones. Pero no hallarás ninguno si te limitas a cien mil, que es en la práctica lo que ocurre. Ahora bien, quién se ocupa de ésto desde la Educación Formal, ese es el tema álgido en nuestra sociedad, porque como vemos, parece que ni la Asamblea Nacional de Rectores, ni el Ministerio de Educación, ni el de Cultura, ni nadie, se ocupa de ello.

Innovación + Educación 

Traduzco a castellano llano las propuestas de Bill Gates, esperando a ver si alguien les da bola:

1. Lo que cuenta a la hora de optar un trabajo es la habilidad, no el papel que dice que se tiene. En consecuencia, las gerencias de personal deben encontrar las habilidades contrastables y asumir el costo de contrastarlas. 

2. La posesión de determinadas habilidades cognitivas, según estudios, resulta cinco veces más efectiva que el título universitario, o inclusive que la experiencia. Y me lo creo, dado que es Bill Gates quien me lo cuenta.

3. El talento no tiene relación con la titulación. Se puede tener el talento requerido por la empresa y no poseer ni siquiera título universitario. Contrario sensu, puedes tener el título y no tener el talento. Por supuesto, y para ser justos, es posible tener el talento y además el título. Es evidente que el reto para la empresa será encontrar el talento, no el título que cualquier chimpancé puede encontrar. 

4. El problema de fondo es la cuestión de la titulación, es decir de la certificación de un set de determinadas habilidades. Es necesaria una reingeniería de todo el sistema de Educación Formal. Y parece que la única manera de llevarla a cabo será desde la empresa.

Colofón

El colofón es triste, y compartimos al efecto la reflexión de Gates:

¿Es lógico apostar por un modelo de habilidades frente a un modelo de titulaciones? 
¿Alguien cree posible que romper el modelo educativo actual, plagado de intereses poco educativos, sería fácil?


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lunes, 5 de marzo de 2012

LITERACIDAD, ALFABETISMO Y SOCIEDAD


Literacidad viene del inglés literacy, estado o condición de ser “literate”, es decir educado y listo para leer y escribir. Un poquito más a profundidad, literacidad es la capacidad para interactuar con cualquier sistema simbólico codificado culturalmente. Es decir lo que hacen las personas con los diversos sistemas de códigos-lenguajes a los que se ven expuestos socialmente: el alfabeto hablado y escrito, los números, Íconos, incluso el lenguaje corporal (body language), entre muchos otros. Esto incluye sus sintaxis o reglas para operar para su uso efectivo, e inclusive para su transgresión creativa. Para realizar determinadas tareas, las personas emplean sistemas de decodificación en unas coordenadas de tiempo, espacio y cultura, para obtener determinados objetivos predeterminados por la misma tarea.

Literacidad y Alfabetización

La literacidad va mucho más allá de la simple Alfabetización, tradicionalmente limitada a la decodificación. Alfabetizar sería una actividad dirigida únicamente a preparar a los an-alfabetos a conocer y eventualmente dominar un código lingüístico determinado. El archiconocido PISA no emplea este criterio, que podemos entender como limitado. Podría discutirse la necesidad del concepto de Literacidad, y la discusión podría adoptar dos posiciones: Una es la Lectura misma como una combinación indisoluble de operaciones de decodificación-comprensión; otra la Lectura como decodificación separada de la comprensión, donde reservamos alfabetismo para la decodificación y literacidad para la comprensión. Muy grosso modo, por supuesto. La diferencia en este caso es puramente heurística, y ninguno de ambos enfoques invalida al otro, aunque obviamente los pueda sesgar o ser más o menos útil según el caso.

Las muy conocidas Pruebas PISA emplean conceptos sobre literacidad que superan la simple alfabetización, y que guían la elaboración de sus difundidas pruebas, a partir de las cuales se determinan niveles y estadios en los que las poblaciones pueden ser ubicados. Pueden ser criticadas, por supuesto, aunque nuestra posición en el fondo de la Tabla PISA sugeriría que nuestras críticas al respecto podrían estar sesgadas. Es decir que respiraríamos por la herida.  

Literacidad según PISA

Emplearemos los conceptos de PISA para ilustrar qué se entiende por literacidad: La Literacidad lectora se entiende como la capacidad de analizar, comprender y utilizar (aplicar) los textos escritos para alcanzar los propósitos del lector, desarrollar sus conocimientos y posibilidades, y participar en la sociedad. En la literacidad matemática se trata de la capacidad para identificar y entender el rol que las matemáticas juegan en el mundo, emitir desde allí juicios fundamentados, y usarla para potenciar la vida personal y ciudadana de manera constructiva, proactiva y crítica. A su vez la literacidad científica es la  capacidad para usar del conocimiento científico para identificar problemas y poder sacar conclusiones basadas en la evidencia, que ayuden a entender y tomar decisiones respecto al mundo natural y los cambios que produce en él la actividad humana.

Si nos ubicamos en las necesidades que las actividades económicas imponen a las gentes, encontramos que si no cuentas con Literacidad lectora, matemática y científica, tus posibilidades de desarrollo económico en la sociedad son bastante limitadas, así como el desarrollo de la sociedad en su conjunto. Dará lo mismo cuanto aprendas, si no aprendes los cómos más que los qués. Una analogía que puede ilustrar mi aserto es que sobre-alfabetizar sería como tratar de incorporar más letras / fonemas que las 28 que tiene el alfabeto, y ya no se puede más. Ya el mismo hecho que por más que tratemos o imaginemos no encontremos más letras útiles qué decodificar, nos indica que las operaciones de decodificación poseen límites cognitivos de mayor precisión que las operaciones de Comprensión.  Por cierto, en sociedades decididamente bilingües o trilingües, hay mucho más para decodificar, y por ende el desarrollo de estas habilidades tiene más sentido, pero siguen siendo diferentes cognitivamente que las habilidades propias de la comprensión de las que da cuenta el concepto de literacidad.

Lo individual y lo colectivo

Esto nos indica que “comprender” – ser “literato” por oposición a “i-literato” – es una actividad bastante individualizada. Cuando yo era chico emprendí una lectura difícil por imposición escolar: Crimen y Castigo, de Fedor Dostoievsky. Tratábase de ilustrar el concepto de novela psicológica, que no posee mucha acción pero sí harto análisis de los individuos y sus motivaciones. Por lo menos eso creo. No hesito en decir que no pude terminar el libro entonces por muy sencillas razones:  carecía de referentes, me perdía dentro de la novela, me saltaba frases y párrafos, no le pescaba el hilo al argumento y todo me parecía lo mismo; y es que a los doce años no se puede emprender esa lectura sin pagarlo con aburrimiento y frustración. Tómese en cuenta que a esa edad este humilde servidor ya era un lector experimentado.  Pero no volví nunca más a esa novela, aunque después Los Hermanos Karamazov  y Humillados y Ofendidos – del mismo Dostoievsky - estuvieron entre mis lecturas preferidas. Y esto se debe a que en la Lectura, como en toda actividad, se producen simpatías y antipatías, preferencias y condiciones previas, signadas por la experiencia previa – los famosos “saberes previos”.

Por otra parte, tampoco es que la misma condición de literacidad no tenga relación con el entorno social, cultural, histórico, lingüístico, político y económico. Hay literacidades a aprender socialmente más apreciadas que otras, y nos podemos imaginar que la “lectura” convencional de una pieza ceremonial debía ser un bien altamente apreciado en las viejas sociedades caldea, moche o celta. Hoy en día, el interés se centra en la necesidad no de comunicarse con los dioses o con los ancestros, sino de ganarse la vida e integrarse en un determinado rol social al respecto. De ahí que las literacidades en lectura, en ciencias y en matemática sean en general mucho más apreciadas que la literacidad en arte o en religión, pongamos por caso.

Discursos manifiestos y latentes sobre literacidad

A su vez, en las sociedades consideradas individualmente hay también discursos sobre la literacidad, con las ambivalencias del caso. En teoría en nuestro país apreciamos la necesidad de superar la “i-literacidad” que las pruebas PISA han contribuido a poner en el tapete, aunque en la práctica sigamos siendo tan esquemáticos, encomenderos y renacentistas como siempre. Nuestro discurso manifiesto, la manera como verbalizamos nuestro problema es en términos de una literacidad hecha de libros, escuelas y bibliotecas (y últimamente de computadoras, tablets y iPods), y entonces nos preocupa la Ley del Libro, o los contenidos de la Currícula escolar; pero el problema creemos está más bien en formar lectores. Nuestros vecinos de Colombia y Chile hacen cosas distintas al respecto. Colombia tiene menos libros que nosotros, pero más lectores; y por su parte Chile es uno de los pioneros en el tema de la Comprensión Lectora. En nuestro medio, a diferencia de los programas colombianos, no le damos suficiente peso a la palabra hablada, es decir a la oralidad. Es que la oralidad implica algo a lo que acá en nuestra sociedad no estamos para nada familiarizados: La autonomía, la personalidad, el respeto por el pensamiento de las personas, la individualidad.

Nuestra lógica social es la del monodiscurso, y por ello para nosotros la literacidad se entiende aún implícitamente como la captación del significado “correcto” y ortodoxo de un texto, tal como la autoridad lo establece. El texto escrito se vuelve un ícono, en su connotación de sagrado. Este es un hecho en consonancia con el objetivo cultural a que aspiran nuestros retrógrados grupos de poder locales: una sociedad en la que todos piensen igualito, trabajen duro y marquen el paso. Nuestro retrasado desarrollo social aún propende a mantener privilegios de casta, y la literacidad en serio es un privilegio de casta. Pareciera entonces que la literacidad no es solamente cosa de los individuos, sino además producto de un constructo histórico y cultural que presupone un movimiento de desarrollo social hacia adelante, en la dirección de menos democracia a más democracia, de exclusión a inclusión, del crecimiento al desarrollo, del sustantivo congelado al verbo en acción. La participación en los beneficios del desarrollo económico, la inclusión y la democracia no son bienes donados, son derechos a hacer efectivos.

Literacidad y costos

La literacidad es por ende producto de los movimientos de la sociedad, y para conocer su estado y hacer algo con él, se necesita conocer los procesos sociales y las relaciones de poder entre personas e instituciones. Implica ciertas identidades, valores y motivaciones, como últimamente ha sido posible ver en el problema del costo de los textos escolares. Es obvio que el valor de mercado de los textos escolares y los libros del plan lector son considerados muchísimo más importantes que su valor educativo. En nuestro país, a pesar del discurso manifiesto, la Educación no es una palanca para alcanzar el desarrollo, es un Negocio. No de otra manera nos explicamos los planes de inversiones de grandes grupos de poder, consistentes en abrir colegios “de alta calidad”, con el cierre de un círculo perverso financiero: Prestar dinero a precio de crédito de consumo para lo que es un negocio de largo plazo (los rendimientos de la inversión educativa son de largo plazo), y además pagarle ese dinero al mismo grupo propietario tanto del colegio que te lo cobra como del Banco que te lo presta. Negocio más redondo, ni el del Opio.

Volviendo a los textos, no hace mucho se señaló que el costo en que incurre el Ministerio de Educación por cada texto puesto en manos de los estudiantes es de S/. 8 nuevos soles, algo menos de US$ 2,25 por cada texto. Naturalmente esta cifra debe ser un promedio y hay que tratarla con el debido cuidado, pero aún considerando un margen de ganancia comercial de algunos cientos por ciento, es obvio que textos escolares de precios de entre 60 y 120 nuevos soles tienen márgenes de ganancia realmente suculentos, basados más en la segmentación marquetera de las clases sociales que en el tema económico de fondo de sus costos de producción. Las identidades verdaderamente protagónicas - los que realmente ganan con la Educación - son los grupos económicos, los Bancos, las Editoriales; no los sujetos de la educación. El Valor involucrado más importante es el de la ganancia oligopólica. La Motivación más fundamental es posicionar el mito de la educación igualadora para justificar las gigantescas tasas de utilidades.

Literacidad en el contexto de la Educación Formal

Toda sociedad necesita educar y educarse. Producto de la División del Trabajo capitalista y de otros factores sociales y culturales, desde casi tres siglos atrás la Educación Formal se supone debe entrenar a los futuros trabajadores, proporcionando las herramientas conceptuales que la estructura económica requiere para crecer y desarrollarse. Vale decir, el des-asnamiento social se instrumenta desde los sistemas de educación formal, enseñando tanto la decodificación (Alfabetización) de los diferentes sistemas de lenguaje – lectura, matemáticas, música, ciencias -, como la Comprensión y empleo de la información a la que se accede por decodificación (Literacidad). De entre ambos, la literacidad parece un sueño más difícil de alcanzar, a no ser que se adopte un esquema agresivamente igualitario, liberal y capitalista. Es decir, llevando a efecto lo que a veces llamamos una Revolución Educativa. Otros países lo han hecho, y su éxito es patente.

En el actual estado de cosas, sin embargo, las necesidades sociales de trabajadores calificados en el contexto de crecimiento económico en nuestro país no parece depender de un desarrollo acelerado de nuestras fuerzas productivas como sociedad. Hay una brecha fundamental entre los sectores económicos más importantes y las habilidades en las que entrenamos a nuestros alumnos. Tratemos de ver esto desde la perspectiva de la educación para la literacidad.

Objetivos de la Literacidad

No se aprende a leer ni escribir por el mero gusto de leer y escribir. Se hace para hacer algo con esa lectura y escritura. El objetivo para lo que se enseña a decodificar, para aquello por y para lo cual se alfabetiza, cuenta. En sus Lecciones de Metafísica, Ortega y Gasset planteaba en primerísimo lugar una reflexión sobre los sujetos / estudiantes que enseñaban / aprendían Metafísica, sus motivaciones reales y sus condicionamientos. Concluía en el tema de la farsa que constituye el proceso de enseñanza / aprendizaje en los mal llamados “estudiantes” (que Ortega consideraba falsificaciones de la condición humana, es decir una tira de farsantes) dado que el estudiante, precisamente por serlo, no puede saber lo que todavía no sabe, y no puede entender la importancia de lo que se le enseña antes de que se le haya enseñado, pero igual debe llevar los cursos, y aburrirse como la proverbial ostra tratando de darle gusto al sistema educativo. Y el resultado es, según Ortega, que ni el estudiante aprende ni el profesor le agarra gusto a eso de enseñar.

El pensamiento tradicionalista espera en general que las ideas aparezcan antes que aparezcan, porque lo que sostienen casi nunca son ideas, sino creencias de lo que debe ser la sociedad y el individuo, vale decir dogmas y axiomas que se demuestran por sí mismos. Las instituciones demoran en cambiar, en especial cuando la trama social ya tiene una lógica, en nuestro caso mercantilista. Desde lo educativo, el problema se transparenta en la motivación a los estudiantes, y el aburrimiento que muchos de ellos sienten frente a determinados cuerpos de conocimiento, que provienen en buena medida de esta contradicción vehiculada por este condicionamiento temporal. Se preguntan los jóvenes, y de varios años a esta parte no he escuchado una respuesta convincente, para qué cuernos sirve que les enseñemos todo lo que les enseñamos. ¿Cómo se interesa alguien en algo que no conoce? ¿Y cómo exigirle a un estudiante que “le guste” o “le chape el gusto” a algo de lo que no tiene la más remota idea, y que más bien está ahí para aprenderla?

El cambio en el paradigma de la enseñanza

Por supuesto, esto es relativo. En los rancios paradigmas de la enseñanza ha conseguido meterse por los palos el concepto de “saberes previos”, que reconoce el hecho de que socialmente aprendemos muchas cosas, y que tenemos por ende un acercamiento previo a muchísimas cosas, no somos una “tábula rasa” desde que vivimos una sociedad que nos “literiza” – o nos “i-literiza” – de un determinado modo para enfrentar la realidad. Trabajo del docente es extraer los conocimientos previos que sus estudiantes seguramente poseen para engancharles nuevos bits de información y conocimiento, y formar estructuras cognitivas. Viéndolo desde la Didáctica, para enseñar Metafísica, por último se puede empezar por descomponer la palabreja en sus partes “meta” y “física” y empezar a enseñar desde ahí, confiado en que hay un cierto saber previo – casi siempre inconsciente, y que hay que hacer consciente – que nos indica que hay prefijos en el lenguaje que modifican los lexemas a los que anteceden. Y así, saber que “meta” es “más allá” - como ocurre en otras palabras como metalenguaje, metacentro, metacarpo o metabolismo - introduce un concepto nuevo y utilizable para aplicarlo a la “física”, y así empezar alcanzar una primera comprensión-gancho del tema de la metafísica. Por supuesto este modo de abordar la enseñanza desde los significados lingüísticos es un último recurso cuando no hay mejores referentes cognitivos. Pero así es como ocurre en una sociedad i-literata, artificiosamente mágica, que trata al conocimiento como arcano y lo compartimentaliza. Necesitamos recurrir a los conocimientos más primarios, pues la i-literacidad consiste precisamente en la incapacidad de emplear los conceptos de un determinado sistema de lenguaje.

Colofón

Se hace patente la necesidad de mover las estructuras del aprendizaje de la literacidad. Al ritmo que llevamos, se ha calculado que alcanzaremos una nota “adecuada” en comprensión lectora de aquí a cien años. Esto ilustra bien esa idea de que en el largo plazo todos estaremos muertos. No nos sirve aprender a leer en la última fosa. Demasiado tiempo. Nos gustaría saber qué está haciendo la autoridad educativa a este respecto para acelerar el paso. No es que no simpaticemos con los que se han comprado el pleito, es que queremos saber qué se piensa hacer para no demorar cien años. Punto, y coma, por hoy. 

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